Entrevista del mes de abril 2026 a Maite Acedo, una de las socias más antiguas de la ASPM.
“Para crecer profesionalmente, uno no debe depender de lo que piensen los demás, sino de la propia percepción que uno tiene de sí mismo”
“Hay que aplicar la Inteligencia Emocional como una práctica diaria en todo lo que hacemos”
En primer lugar, hay que felicitarte por ser renovada en el cargo, tras la Asamblea Anual de socias, que se celebró ayer: ¡Enhorabuena!
Para comenzar, cuéntanos tu historia profesional y tu formación.
Mi formación de base es el Secretariado de Dirección en la Escuela María Borkowska, complementada con el título de Gestor y Auditor Europeo de Sistemas de Gestión de Calidad.
Empecé a trabajar en 1986 en la Agencia Blanco Montejo para el Almirantazgo Británico. Posteriormente fui secretaria de dirección del presidente de Johnson & Johnson España y pasé por el sector de la informática en Amdahl Computer Systems. Desde 1999, desarrollo mi carrera en Johnson Controls, donde llevo más de 25 años. He pasado por la secretaría técnica de ingeniería, la dirección general y servicios generales. Actualmente, soy Executive Assistant del Responsable de HVAC e Industrial Refrigeration EMEA.
Y, ahora, háblanos de tu carrera profesional, así como tu formación.
Llevas muchos años trabajando y eso da seguridad y experiencia. ¿Qué aconsejarías a las nuevas generaciones de secretarias?
El rol ha evolucionado muchísimo; hoy se nos exige una alta capacidad de innovación y competencias transversales para ser verdaderos business partners de la dirección. Por eso, yo añadiría psicología al perfil de ayudante de dirección. El mayor reto es la adaptación continua a los cambios en las personas y los sistemas, por lo que mi consejo es aplicar la Inteligencia Emocional como una práctica diaria en todo lo que hacemos.
¿Qué costumbre o buen hábito te ha ayudado a lo largo de todos estos años?
Sin duda, aplicar esa Inteligencia Emocional. Además, creo que para crecer profesionalmente, uno no debe depender de lo que piensen los demás, sino de la propia percepción que uno tiene de sí mismo.
Trabajas en el sector de la eficiencia energética en los edificios. Después de 26 años, ¿qué has aprendido de ese tema? Y ¿a nivel personal, te ha influenciado de alguna manera?
He aprendido cómo los edificios han dejado de ser estructuras estáticas para convertirse en activos inteligentes y estratégicos. En mi empresa, trabajamos con soluciones como OpenBlue para crear edificios saludables y sostenibles, con el objetivo de alcanzar el Net Zero (soluciones digitales que ayudan a medir, monitorizar el consumo energético y reducir emisiones de carbono).
A nivel personal, trabajar en un entorno tan innovador influye mucho. La sensibilidad medioambiental es parte del ADN de mi empresa, y ver cómo la tecnología optimiza el rendimiento y reduce el consumo energético te hace valorar profundamente la sostenibilidad.
Hoy día, gracias a las redes sociales, a Google y al maravilloso whatsapp que tenemos en la asociación, estamos al día de todo y, tenemos al instante, muchas respuestas ante una duda sobre algún restaurante, hotel…etc. Pero, ilústranos, ¿cómo se conseguía esa información hace 40 años?
Hace cuarenta años, la historia era otra. Entonces, la información viajaba despacio, casi con el ritmo de la vida misma. No existía el “en línea”, pero sí existía el encuentro. Para saber dónde dormir o qué lugar merecía una visita, uno recurría a la voz cálida de un familiar, al consejo de un vecino, al compañero/a cercano. Las guías impresas —con su olor a tinta y a viaje— eran pequeñas brújulas portátiles; y en las oficinas de turismo, alguien detrás de un mostrador ofrecía un mapa doblado mil veces, como si entregara un secreto. Preguntar era un arte, y escuchar, una necesidad. La información no se buscaba: se encontraba. A veces en una conversación casual, a veces en una revista doblada en el asiento de un tren, a veces en el relato de quien regresaba de un viaje con la memoria todavía tibia.
ASPM: LO QUE NOS UNE
Maite Acedo es una de las socias más antiguas de la ASPM. ¿Cuántos años llevas?
Soy socia desde los inicios. En aquel momento formaba parte de la Asociación Española de Secretarias Profesionales (AESP) y, al conocer que se encontraba en proceso de disolución y que estaban surgiendo nuevas asociaciones en diferentes puntos de España, descubrí ASPM y decidí incorporarme de inmediato.
Lo que nos une: ASPM
Supongo que, tantos años como asociada, habrás visto muchas cosas que han hecho que la asociación vaya a cumplir 40 años. Cuéntanos esos momentos claves.
A lo largo de estos años he visto cómo ASPM ha ido cambiando gracias al esfuerzo conjunto: trabajo voluntario, compromiso constante y una apuesta firme por mejorar la profesión, mediante formación y presencia en instituciones, así como en los medios de comunicación. También ha sido clave la implicación total de todos los equipos directivos que he conocido, que han sabido escucharnos, apoyarnos y guiarnos durante tanto tiempo.
Además, el respaldo de empresas colaboradoras y proveedores ha sido fundamental para impulsar actividades, cursos y proyectos que han fortalecido a la asociación. En realidad, los momentos clave han sido la suma de todo esto: colaboración, dedicación y una comunidad que cree en lo que hace.
Veamos ahora qué o quién te inspira y te motiva.
¿Recuerdas algún momento especial en la ASPM, que lo lleves dentro de tú corazón?
Cuando me aceptaron como asociada sentí un orgullo enorme; me acogieron con cercanía y profesionalidad, y ese momento lo guardo con especial cariño. Con el tiempo, he vivido etapas muy significativas, como los cambios en la Junta Directiva, llenas de ilusión, compañerismo, risas y anécdotas que nos han unido aún más como comunidad.
De todos los eventos que has organizado, ¿cuál ha sido el que más has disfrutado? Y, a nivel profesional ¿cuál te ha servido mejor para tu trabajo en la empresa?
Uno de los eventos que más me ha divertido fue uno que tuve la oportunidad de organizar y que resultó especialmente significativo. Preparé una recreación temática en la que los propios asistentes se disfrazaron de personajes medievales —caballeros, templarios y cruzados—, lo que generó un efecto sorpresa muy positivo. Esta participación activa permitió romper la rigidez habitual y favoreció un ambiente más cercano, dinámico y colaborativo.
Desde el punto de vista profesional, fue también una experiencia especialmente enriquecedora pues, en ese evento, las reuniones evolucionaron hacia espacios más distendidos y constructivos, propiciando un diálogo más abierto y un mayor nivel de implicación por parte del equipo. En definitiva, quedó demostrado que la creatividad, unida a la implicación directa de las personas, puede convertirse en una herramienta muy eficaz para mejorar la dinámica laboral.
QUEREMOS CONOCERTE MEJOR
¿Cuál es tu actividad preferida, cuando no estás trabajando?
En mi tiempo libre disfruto mucho de la lectura y, siempre que puedo, me encanta viajar. He tenido la oportunidad de recorrer países como Inglaterra, Francia, Holanda, Bélgica y Estados Unidos, experiencias que valoro especialmente. También me gusta desconectar viendo películas y, para mantenerme activa, practico deporte, especialmente natación.
¿Te gusta leer? En caso afirmativo ¿Tienes un libro predilecto?
Me gustan las novelas, los libros de historia, de psicología y de filosofía. Aconsejaría el libro “La Conquista de la Voluntad” del Dr. Enrique Rojas. En él se podría resumir que la voluntad es la herramienta que permite a una secretaria autogobernarse. Transforma a una persona talentosa en una profesional confiable, constante y capaz de terminar lo que empieza, cualidades indispensables para ser la mano derecha de cualquier directivo.
Cristina participa activamente con la ONG www.reyesmagosdeverdad.org y desde aquí os invitamos a descubrir sus iniciativas
¿Cuál es tu acción solidaria?
Mi labor solidaria a lo largo de los años, comprende la impartición voluntaria de clases a niñas de un colegio interno, la colaboración como voluntaria en iniciativas del Ayuntamiento de Madrid y mi participación en una ONG, orientada al desarrollo humano sostenible, la igualdad de oportunidades y la educación, especialmente de niñas y mujeres, así como en una asociación dedicada al apoyo de personas con enfermedades renales.
¿Cuál es tu ritual cuando llegas a casa?
Para desconectar de la jornada laboral, dedico un rato a conversar con familiares y amistades.
Cómo te mantienes al día informativamente: ¿televisión, radio, teléfono, redes sociales…?
Para mantenerme informada combino varias fuentes: veo la televisión, escucho la radio y leo la prensa digital. También sigo medios profesionales, los canales internos de mi empresa y LinkedIn. Además, mi red personal y profesional siempre aporta perspectivas útiles.
¿Tienes alguna frase, lema o mantra que te acompañe en tu día a día?
Sí, mi frase de cabecera es: “Si quieres crecer, no dependas de lo que piensen los demás de ti, sino de lo que tú piensas de ti mismo”.
Cierre
Esta es la pregunta que te hace la anterior entrevistada: Si tuvieras que describir el rol de Asistente de Dirección usando una metáfora, ¿cuál elegirías: la de un/a ‘controlador/a aéreo, que gestiona el tráfico para evitar colisiones, o la de un/a arquitecto/a, que diseña el espacio y los flujos para que todo funcione sin fricción? Explícanos tu elección.
Me quedo con arquitecta, porque mi misión es diseñar procesos, flujos de información y una agenda con intención para que todo funcione sin fricción. Y, cuando hay imprevistos, cambio automáticamente a modo controladora aérea para reordenar prioridades y evitar colisiones. El objetivo es que el directivo y el equipo puedan operar con foco, claridad y ritmo.
En el sistema elijo arquitecta para que el sistema funcione y controladora para proteger el entorno que no se enturbie con virulencias.
Y, ahora, ¿qué le preguntarías tú a la próxima entrevistada?
¿Cómo podemos mantener la cercanía, la confianza y el lado humano en nuestro trabajo en un entorno cada vez más digital y apoyado en la IA?
¿Cuál es tu causa solidaria?
Mi causa solidaria, sin duda, es el apoyo integral a las pacientes de cáncer de mama y a sus familias.
Aunque la investigación es absolutamente fundamental, siento una conexión especial y directamente personal con la dimensión más humana de la enfermedad. El diagnóstico supone un impacto emocional, físico y logístico brutal. Por eso, valoro enormemente la labor de organizaciones, como la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), que ofrecen acompañamiento psicológico, recursos para el día a día y, sobre todo, una red de apoyo que como paciente te alienta y recuerda que no estás sola.
Para mí, es una causa que representa la fuerza de la comunidad y el poder de la empatía. Creo firmemente que, mientras la ciencia busca una cura, nuestro deber es sostener y cuidar a quienes están librando la batalla hoy. Es ahí donde se puede generar un impacto tangible e inmediato.
Para terminar la entrevista: Una frase que te defina.
Me defino como una aprendiz entusiasta de la vida; siempre en busca de una nueva experiencia que disfrutar, un nuevo conocimiento que adquirir o un nuevo reto que superar.
La anterior entrevistada te lanza una pregunta: ¿Crees que el teletrabajo es positivo o negativo en las asistentes de dirección?
Creo firmemente que, para una Asistente de Dirección, el teletrabajo no es ni positivo ni negativo en sí mismo; su valor depende del equilibrio. En mi opinión, un modelo híbrido bien implementado, como de dos días en remoto y tres en la oficina, es el aliado estratégico perfecto.
Los días de teletrabajo son increíblemente valiosos para el trabajo de alta concentración: la planificación de viajes complejos, la preparación de informes o la gestión de agendas que requiere no tener interrupciones. Permiten un nivel de eficiencia y enfoque que a veces es difícil de alcanzar en la oficina.
Sin embargo, el valor de la presencialidad en nuestro rol es insustituible. Estar físicamente en la oficina es crucial para anticipar las necesidades del directivo, gestionar imprevistos, ‘leer el ambiente’, tomarle el pulso a la oficina y ser ese nexo de unión humano y de confianza con el resto del equipo. Esos son los intangibles que marcan la diferencia. Por tanto, sí, creo que un modelo 3+2 ofrece lo mejor de ambos mundos: máxima eficiencia para las tareas de foco y máxima conexión para el apoyo estratégico.
Y, como siempre, ¿cuál es la pregunta que quieres hacer a la próxima entrevistada?
Si tuvieras que describir el rol de Asistente de Dirección usando una metáfora, ¿cuál elegirías: la de un/a ‘controlador/a aéreo, que gestiona el tráfico para evitar colisiones, o la de un/a arquitecto/a, que diseña el espacio y los flujos para que todo funcione sin fricción?
Explícanos tu elección.
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LinkedIn: Cristina Goyoaga
Y por último, la ya tradicional pregunta que nos deja Mª Cruz Angel a la asociada del mes próximo:
Si tuvieras un superpoder para usarlo en tu día a día, ¿cuál elegirías?





