Asociada del Mes: Entrevistamos a Consuelo Cotelo Oñate

Este mes entrevistamos a nuestra compañera, Consuelo Cotelo Oñate, Assistant to VP, Airbus Defence and Space.

“A lo largo de los años he aprendido a identificar las prioridades y a distinguir cuándo algo es realmente urgente y cuándo no”

“Si tratas bien a los demás y les echas una mano, ellos te la echarán a ti cuando la necesites”

Consuelo es una de las socias más discretas, pero con una vida fascinante. En esta entrevista vamos a descubrir el valor de dar prioridad a lo que uno quiere, ser consecuente con uno mismo y el alto valor de ser solidario.

En primer lugar quiero felicitarte en mi nombre y en el de toda la Junta Directiva.

Lo primero que queremos saber es si eres secretaria ¿por vocación o por convencimiento?

Me hice secretaria casi por casualidad. Mi intención inicial era estudiar Marketing, pero después de terminar COU y Selectividad decidí irme a Inglaterra para perfeccionar mi inglés. Al volver, no tenía claro qué camino seguir y, como algunos familiares habían estudiado secretariado, me animé a seguir sus pasos. Con el tiempo entendí que aquella decisión fue providencial: descubrí que mi verdadera vocación estaba en el servicio y en acompañar a otros. Lo que más he disfrutado a lo largo de mi carrera ha sido precisamente eso, dar soporte y facilitar el trabajo de mis responsables y de las personas que han pasado por mi lado.

Y, ahora, háblanos de tu carrera profesional, así como tu formación.

Cuando empezaste a trabajar como secretaria, ¿había algún sector en el que no querías trabajar?

Cuando terminé secretariado salí diciendo: “yo nunca trabajaré en un banco”. Tenía la idea de que sería un entorno gris y tremendamente aburrido. Con el tiempo descubrí que, como tantas veces ocurre, mis prejuicios no tenían mucho fundamento.

Al final terminaste en un banco. ¿Cómo fue la experiencia en una entidad que sólo ve números, rentabilidad y beneficios?

Al final sí terminé en un banco, y la experiencia fue muy distinta a lo que imaginaba. Tuve la suerte de incorporarme a un departamento internacional con un equipo extraordinario. Aprendí muchísimo, tanto de mis jefes como de mis compañeros, y ese aprendizaje marcó mi manera de trabajar.

No voy a negar que hubo momentos duros: mi inexperiencia, el ritmo intenso y la enorme carga de trabajo me pusieron a prueba más de una vez. Atendíamos a clientes en Latinoamérica y, por la diferencia horaria, era habitual trabajar hasta tarde. La mayoría de los días no podía salir a mi hora, pero esa etapa me enseñó disciplina, resiliencia y la importancia de un buen equipo cuando las exigencias son altas.

Has viajado mucho por todo el mundo, Consuelo, pero ¿en qué tipo de proyectos?

En las vacaciones de verano aprovechaba para hacer voluntariado en países como Bolivia y República Dominicana, colaborando con misioneros en proyectos de alfabetización para niños y adultos.

Cada vez que regresaba a Madrid me costaba aceptar los contrastes: ver realidades tan duras y volver después a mi trabajo para hablar de dinero. Unos tanto, y otros tan poco. Un mes de voluntariado en vacaciones se me quedaba corto; sentía que necesitaba estar más tiempo.

El voluntariado te marcó mucho, por lo que decidiste dar un cambio a tu vida. ¿Qué hiciste?

Con vértigo, sí, pero también con la certeza de que era el momento, pedí una excedencia en el banco y me marché a Bombay. Allí colaboré con Creative Handicrafts, un proyecto situado en un “slum” y fundado por una misionera española. Su objetivo era ofrecer oportunidades reales a mujeres en situaciones muy desfavorecidas: aprender a coser, comercializar sus productos y formar parte de una cooperativa que les daba fuerza, autonomía y dignidad. Muchas de ellas podían, por primera vez, llevar a sus hijos a la escuela y sentirse capaces de sostener su propia vida.

Estuve más de un año allí, trabajando, acompañando y aprendiendo de cada situación. La India es un país intenso, complejo y lleno de contrastes, y esa experiencia me marcó profundamente. No solo por lo poco que pude aportar, sino sobre todo por tanto que aprendí.

Normalmente la gente cuando piensa en la India ve un país pobre, triste, sucio … ¿Cuál fue tu impresión?

Viajé a la India con miedo. Había escuchado tantas historias duras que esperaba encontrar exactamente eso: suciedad, enfermedad, pobreza, ruido… Y sí, todo eso existe, pero lo sorprendente fue descubrir que la India es muchísimo más que eso. La India es un país de contrastes extremos, sí, pero también de una humanidad y una belleza que no me habían contado.

Encontré un país desbordante de color: en los saris de las mujeres, en las flores que llevan en el pelo, en los puestos de verduras, frutas y especias que llenan las calles de aromas intensos. Descubrí sabores nuevos en sus comidas, todas muy picantes pero deliciosas. Me impresionaron esos ojos negros que te observan con curiosidad, queriendo saber quién eres y por qué estás allí.

Me encontré con sonrisas sinceras, con personas deseosas de compartir sus costumbres, de abrirte las puertas de sus casas para presentarte a sus familias. Y con niños que, aun teniendo muy poco, son capaces de sonreír con cualquier cosa.

Y eso fue lo que más me marcó y me cambió mi forma de ver la vida.

Lo que nos une: ASPM

Así que, tras estos años de voluntariado decidiste volver a Madrid, pero ya no al banco, sino que conseguiste trabajo en Airbus, una multinacional dedicada a la industria aeroespacial. ¿Cuál fue tu primer cometido en esta empresa y lo que aprendiste de esos primeros años?

Entré en Airbus en el departamento de Comunicación para cubrir una baja por maternidad durante cinco meses. Al finalizar ese periodo, me ofrecieron quedarme con un contrato por obra vinculado al Ministerio de Defensa Australiano, que había adquirido varios aviones y enviaba un equipo residente a Madrid para supervisar el proyecto. En principio iba a durar cuatro años, pero finalmente se convirtió en más de ocho.

Fue una etapa magnífica. Trabajé con un equipo de australianos que necesitaban apoyo no solo dentro de la empresa —donde todo el mundo hablaba inglés— sino también en su vida cotidiana: colegios para sus hijos, búsqueda de vivienda, compras, gestiones…

Guardo un recuerdo buenísimo de esos años. Aprendí muchísimo, disfruté del trabajo y, además, hice grandes amigos que aún hoy forman parte importante de mi vida.

Actualmente estás en otro departamento y con dos jefes. ¿Cuál es el secreto para ser una buena secretaria?

Estoy convencida de que el secreto para ser una buena secretaria está en construir una comunicación sólida con tu jefe. Conocer su forma de trabajar, sus prioridades y su manera de tomar decisiones, permite generar una confianza mutua que lo facilita todo. Cuando la comunicación es fluida, gestionar su agenda y resolver la mayoría de las situaciones se vuelve mucho más natural.

Uno de mis jefes suele destacar que soy una persona resolutiva, y creo que esa capacidad nace precisamente de entender bien tu trabajo. También considero fundamental estar disponible y ser flexible, capaz de adaptarse a cambios de ritmo, de agenda o de horarios, siempre dentro de lo que tu vida personal te permita.

Tras toda esa experiencia que has tenido tanto en el trabajo como en la vida, dinos ¿te ha cambiado algo la forma de ver las cosas?

A lo largo de los años he aprendido a identificar las prioridades y a distinguir cuándo algo es realmente urgente y cuándo no. Mantener la calma en las situaciones difíciles y saber manejar el estrés es fundamental. También he aprendido a tratar a todo el mundo con educación, a escuchar con atención y, cuando ha sido necesario, a interrumpir una reunión para obtener información urgente o a cerrar la puerta para poder concentrarme sin interrupciones.

Durante el día a día vas adquiriendo experiencia, y si tratas bien a los demás y les echas una mano, ellos te la echarán a ti cuando la necesites.

En una situación de crisis en el trabajo, ¿qué es lo primero que piensas y cómo te planteas el problema?

En una situación de crisis, lo primero para mí es mantener la calma y tener la flexibilidad necesaria para empezar de nuevo si hace falta. Actúo de inmediato, para intentar resolver el problema lo antes posible y asegurándome de que mi jefe sepa que estoy trabajando en ello.

Las secretarias contamos con una red de contactos muy amplia dentro de la empresa, y en momentos de urgencia esa red se convierte en una herramienta clave. Saber a quién acudir, cómo movilizar recursos y cómo coordinar a las personas adecuadas marca la diferencia. La combinación de serenidad, rapidez y buena comunicación me parece esencial.

Para finalizar este bloque, ¿qué valores ves en una buena secretaria?

Para mí, los valores fundamentales de una buena secretaria son la discreción y la disponibilidad. El jefe debe sentir que puede confiar plenamente en ti, tanto para gestionar asuntos delicados como para saber que todo lo que se trata es estrictamente confidencial.

También considero esencial saber escuchar y mantener una atención constante a lo que ocurre alrededor. Esa capacidad de observación permite anticiparse a las necesidades del jefe —y no me refiero a un café, sino a prever tareas, movimientos y decisiones que faciliten su trabajo.

Un ejemplo sencillo: si veo en la agenda la posibilidad de un viaje, preparo con antelación las opciones de vuelo que encajen con su horario.

Cristina participa activamente con la ONG www.reyesmagosdeverdad.org y desde aquí os invitamos a descubrir sus iniciativas

ASPM: lo que nos une

¿Qué te indujo a entrar en esta asociación de secretarias profesionales?

Conocí ASPM gracias a una asociada que además es una gran amiga. Me llamó la atención la red de empresas colaboradoras, que resulta realmente útil para nuestro trabajo diario. Pero lo que más me gustó fue el ambiente de compañerismo que se crea entre las asociadas: poder compartir experiencias, comentar situaciones similares y sentir que formas parte de un grupo de profesionales, que no son pocas, y que hacen un trabajo fundamental para las empresas.

ASPM: LO QUE NOS UNE

¿Qué valoras de la ASPM?

Lo que más valoro de la ASPM es el trabajo que realiza la Junta para conectar empresas y secretarias, ofreciéndonos herramientas, recursos y contactos que realmente facilitan nuestro día a día. También aprecio profundamente el reconocimiento que dan a nuestra profesión. Muchas veces trabajamos en la sombra, y es muy gratificante formar parte de una asociación que visibiliza nuestro papel y pone en valor la importancia de nuestro trabajo.

De los actos que celebramos, ¿cuál te gusta más?

No falto nunca al Día de la Secretaria. Es una ocasión en la que realmente te sientes parte de un colectivo esencial: un espacio para conocer a otras secretarias, descubrir nuevas empresas y compartir experiencias que solo quienes vivimos esta profesión entendemos. Cualquier evento que organiza ASPM realza la importancia de nuestro trabajo.

Siempre lo preguntamos, porque para la ASPM es importante saber lo que opinan las socias. ¿Qué consejo nos darías para mejorar?

Más que un consejo, lo que me planteo como asociada es cómo podemos animar a más secretarias a unirse a la ASPM. Cuantas más seamos, más visibilidad tendrá nuestra profesión y mayor valor tendrá el reconocimiento de nuestro trabajo.

Quizá una buena iniciativa sería contactar con las empresas colaboradoras y proponerles una reunión informativa dirigida a sus equipos de secretarias y assistants. Ahí podríamos explicar quiénes somos, qué hacemos y cómo asociarse. Creo que sería una manera eficaz de acercar la asociación a quienes aún no la conocen.

Cierre

Toda la información que genera la asociación, así como sus numerosos contactos, ¿te están ayudando en tu trabajo?

Sí, sin duda. Gracias a la ASPM he conocido a muchas compañeras de profesión y he descubierto numerosos espacios para eventos y reuniones que me facilitan muchísimo el trabajo. Sé que puedo acudir a compañeras y a la web cuando necesito información, contactos o apoyo. Me encanta el ambiente tan acogedor y el cariño que se respira. Además, cada vez que he contactado con algún socio colaborador y me he presentado como asociada, el trato ha sido excelente y me han ayudado de inmediato

Esta es casi una pregunta obligada: Con todo el avance de la IA y la digitalización, ¿crees que nuestro puesto está en peligro o, al contrario, nos va a ayudar en el trabajo?

Creo que son dos caras de la misma moneda. Por un lado, ofrecen herramientas que pueden facilitarnos muchísimo el trabajo: automatizan tareas repetitivas, agilizan procesos y nos permiten ser más eficientes. Las posibilidades son enormes.

Pero también soy consciente de que muchos puestos van a transformarse e incluso desaparecer. Creo que se mantendrán aquellos perfiles capaces de manejar estas herramientas y aportar un valor añadido personal: criterio, comunicación, empatía, anticipación, discreción, confidencialidad… cualidades que ninguna tecnología puede sustituir. El trato personal será siempre algo que no tenga la IA.

QUEREMOS CONOCERTE MEJOR

¿Te gusta la lectura?

Me encanta leer. Tengo una lista de libros pendientes y me gusta hablar con gente que lee y que puede recomendarme libros.

¿Cuál es el título de libro que tienes sobre tu mesilla?

Me acabo de terminar “Madres e hijos” de Theodor Kallifatides. Es un autor griego exiliado en Suecia.

¿Hay alguna persona, libro o experiencia que te haya inspirado especialmente?

Mi madre siempre fue una gran lectora; casi siempre tenía un libro entre las manos. En Nochebuena nos regalaba a cada uno un libro y, cuando lo terminábamos, los intercambiábamos entre los hermanos. Ella me introdujo en los clásicos, en las novelas de aventuras y en los libros de viajes. Más adelante, uno de mis hermanos —que es filósofo— me animó a leer a los escritores rusos y a desarrollar un pensamiento crítico.

¿Cuáles son tus aficiones?

Siempre me ha gustado mucho viajar y hacer deporte. Antes esquiaba, jugaba al tenis y salía a la montaña. Ahora juego al pádel.

Cuando llegas a casa del trabajo, ¿qué es lo primero que haces?

Antes de llegar a casa suelo pasar a ver a mi madre, aunque sea una visita breve, y así aprovecho para caminar un poco. Al llegar, me gusta ponerme ropa y calzado cómodos, charlar con mi hija sobre cómo ha ido el día y, si puedo, quedar con alguna amiga para desconectar un rato.

¿Cuál es tu método infalible para desconectar?

Jugar al pádel o salir a andar. Me he enganchado también a alguna serie romántica coreana, de esas que te dejan con buen sabor de boca.

Consuelo ¿cuál es ese pequeño vicio inconfesable?

¡¡¡¡Me encantan las chuches!!!!

Finalmente, ¿qué frase te definiría?

Creo que soy una persona alegre, disfrutona, que tengo empatía y me adapto fácilmente a cualquier situación.

La anterior entrevistada te hace esta pregunta: ¿Qué hábito o rutina diaria consideras imprescindible para rendir bien en tu trabajo y mantener el equilibrio personal?

A nivel personal, soy católica y empiezo el día rezando; es algo que me ayuda a centrar el día. En el ámbito laboral, valoro mucho el orden tanto al comenzar como al terminar el día.

Procuro tener la mesa lo más despejada posible y reviso continuamente mi lista de temas pendientes. Sigo utilizando un cuaderno donde apunto todo: marco lo que ya está hecho, lo que queda por hacer y, antes de irme, lo repaso para dejar preparado lo primero que tengo que hacer al día siguiente.

Y, ahora, ¿qué le preguntarías a la próxima entrevistada?

Cuéntanos como te sientes cuando te has ido a casa contenta y con la satisfacción del trabajo bien hecho.
¿Tus jefes te lo valoran?
Y ¿qué destacarían de ti tus compañeros?

Y por último, la ya tradicional pregunta que nos deja Mª Cruz Angel a la asociada del mes próximo:

Si tuvieras un superpoder para usarlo en tu día a día, ¿cuál elegirías?

Muchas gracias, Consuelo, por concedernos esta interesante entrevista, en la que hemos aprendido mucho.

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