EN LA SECCIÓN «PALABRA DE SECRETARIA»
A través de esta sección, compartiremos reflexiones, monólogos y situaciones que se podrían dar en el día a día de cualquier profesional de nuestro campo
Hoy os quiero contar la última de mi trabajo, como sabéis yo trabajo en una oficina super exclusiva de cuya ubicación no quiero acordarme.
Pues bien, uno de mis directivos, llamémosle el señor Pomposo, acaba de ser engañado, pero aun lo sabe. Le han dado a acceso a una IA con la que podrá gestionar «casi de todo» y se lo ha creído. Imaginaos a nuestro protagonista llamémosle: el señor Pomposo. Es un directivo de alto nivel, pero más analógico que el reloj Casio de Piqué y está tan emocionado que ya planea despedir a, la señora Pérez, su fiel secretaria de toda la vida.
«¡Ja! Por fin me libraré de la señora Pérez y sus interminables vacaciones«, piensa el señor Pomposo mientras se acomoda en su sillón de cuero. «Veamos qué puede hacer esta maravilla tecnológica».
Con aire de suficiencia, le ordena a la IA: «Asistente, busca mis gafas«. Y la IA, siempre servicial, responde: «Según mis datos, Sr. Pomposo, usted no ha comprado gafas en los últimos 5 años. ¿Le interesaría una oferta de Tchin Tchin Afflelou? Tienen una promoción de 3 gafas por el precio de una. ¿Quiere que le programe una cita para un examen de la vista?«. El señor Pomposo, perplejo, balbucea: «Pero… pero… ¡yo solo quería encontrar mis gafas!«. La señora Pérez entra en ese momento al despacho: «le traigo sus gafas, Sr. Pomposo, que seguro que las está buscando«
Al día siguiente, aprovechando que la señora Pérez no está, decide poner a prueba las habilidades de organización de su nuevo asistente. «IA, agenda una reunión con los cinco directores regionales«. La respuesta llega en segundos: «Excelente elección, señor Pomposo. He encontrado un hueco en las agendas de todos los directores. ¿Qué le parece el 1 de enero de 2030 a las 8:00 AM?«. El señor Pomposo casi se cae de la silla. «¿2030? ¿Es una broma?«.
Desesperado por demostrar la utilidad de su nueva adquisición, el señor Pomposo decide probar con algo más simple. «IA, pide mi almuerzo habitual«. La IA, entusiasmada, responde: «¡Por supuesto! He analizado sus patrones de alimentación de los últimos 10 años y he detectado que su almuerzo habitual consiste en una ensalada de lechuga con aderezo bajo en calorías. Sin embargo, debo informarle que su colesterol está por las nubes y su médico ha recomendado una dieta más equilibrada. ¿Qué le parece si pedimos una quinoa con verduras al vapor y un batido de espinacas?«. El señor Pomposo, rojo de vergüenza, mira a su alrededor para asegurarse de que nadie ha escuchado.
Ya al borde de un ataque de nervios, el directivo decide hacer un último intento. «IA, redacta un correo para todo el personal anunciando el éxito de nuestra última campaña«. La IA, siempre eficiente, responde: «Correo redactado y enviado, señor Pomposo». He incluido los datos de ventas actualizados y la proyección para el próximo trimestre. También he adjuntado su foto de perfil de LinkedIn, aunque debo sugerir que considere actualizarla. La imagen actual parece haber sido tomada en los años 70, el tupé le delata señor«.
En ese momento deja caer su cuerpo sobre su sillón de cuero y el Sr. Pomposo, se rinde. Busca la mesa vacía de la señora Pérez y suspira. Tal vez, solo tal vez, la eficiencia no lo es todo en la vida laboral. Quizá una conversación trivial con su secretaria humana no es tan mala después de todo… ¡Al menos no se siente juzgado!
Y así fue, como nuestro amigo el señor Pomposo aprendió que a veces, lo que parece un avance tecnológico puede convertirse en un dolor de cabeza monumental. La próxima vez que alguien os sugiera que vais a ser reemplazadas por una máquina, recordar: la IA puede ser muy inteligente, pero aún no ha aprendido a fingir que no ha oído cuando le pides que ignore tu dieta.
Palabra de Secretaria…humana e irónica





