Perlas de Protocolo: Perros guías en las visitas a empresas

Entrevista con Francisco Tello, responsable de la Unidad de Autonomía Personal y de Bienestar Social de la ONCE

Es muy posible que uno de los invitados a un evento, un almuerzo o una reunión empresarial, tenga déficit visual y necesite ir acompañado de su perro guía. Pero no os preocupéis porque, gracias a la entrevista que he podido realizar a Francisco Tello, responsable de la Unidad de Autonomía Personal y de Bienestar Social de la ONCE, podemos aclarar nuestras dudas cuando se presente esa situación y saber qué hacer en todo momento.

Francisco Tello dice que la base para una buena conexión entre la secretaria que recibe al directivo y a su perro, es siempre preguntar antes de hacer nada. Por ejemplo, cuando el señor llega a la puerta del edificio con su perro, a menudo ocurre que viendo los ojos tan tiernos que tienen los Labradores, queramos acariciarlo o hacerle algún mimo. Antes de hacer nada, debes de preguntar al señor si podemos hacer tal acción, porque el perro recibe constantemente órdenes de la situación. Para ello, el perro tiene que estar parado, nunca en movimiento.

“A la entrada a la recepción de la empresa, unas palabras de cortesía al invitado siempre vienen bien, como interesarnos cómo le ha resultado el viaje y, lo más importante, preguntarle si necesita ayuda personal o prefiere guiarse por su perro. En el caso de preferir ayuda personal, debemos ofrecer siempre tu brazo izquierdo, para que él apoye su mano derecha, a la altura de nuestro codo, y dejarse guiar. Sin embargo, si desea que su perro le haga de guía, debes ir un poco por delante”, informa Paco Tello.

“En ambos casos deberás ir describiendo dónde estamos y lo que vamos a encontrar en su desplazamiento interno por nuestra empresa, hasta llegar al despacho de la persona con quien se va a encontrar. Con esto se refiere a que le vayas indicando si estamos en un pasillo, si vamos a entrar a un ascensor, si hay escaleras normales o mecánicas…etc. Lo ideal es siempre ir describiendo el lugar hacia donde avanzamos”.

“Preguntar si desea que su perro tenga una escudilla con agua fresca es un acto de cortesía”

Una vez llegado al despacho, Tello sugiere “sentar al invitado en la silla que se encuentre más a la izquierda de la mesa del directivo, porque así puede tener su perro a la izquierda, lugar al que ha sido entrenado para acompañar a su amo. No obstante, comenta que si no puede ser o el protocolo marca otra ubicación, no hay problema, pues han sido muy bien adiestrados y se adaptan muy bien a la nueva situación, pues el can puede meterse debajo de la silla y allí estar quieto hasta que reciba otra orden”, aconseja el responsable de la ONCE.

“Esto se aplica, igualmente, a una reunión en la sala de Juntas, donde la mesa es normalmente rectangular. Si el protocolo lo permite, situar al invitado en la esquina de la izquierda de la mesa, para que su perro pueda estar a su lado, a la izquierda. En el caso que no pueda tener a su guía junto a él, se puede situar al can en un rincón de la sala, una vez haya recibido órdenes de su dueño. Y, siempre preguntando, se le puede consultar al señor si le parece bien que se le ofrezca a su perro una escudilla con agua fresca. Esto es un acto de cortesía con el que demostramos nuestra empatía con el invitado” revela el entrevistado.

Finalmente, si se trata de un congreso, el mejor sitio es siempre en un lateral a la izquierda para que su guía esté junto a él. Pero Paco Tello insiste “que los perros han sido entrenados para diferentes situaciones y que se adaptan muy bien a todo. No habría ningún problema en que se pusiera debajo del asiento”.

Dos años de entrenamiento

Después de la interesante conversación con el responsable de la Unidad de Autonomía Personal y de Bienestar Social de la ONCE, no hemos podido evitar interesarnos en el proceso de adiestramiento.

“La Fundación ONCE utiliza siempre perros de raza Labrador por su carácter y sus características físicas que le hacen idóneo para ser un buen guía y acompañante”, comenta Paco Tello en la entrevista. Y, para curiosidad añade: “tenemos también una “raza” especial para las personas con déficit visual que tienen alergia a los pelos de los Labradores. La hemos denominado “Labraniche”, que es una mezcla de Labrador y Caniche, con el resultado de tener un Labrador con pelo de Caniche, ya que el pelo de esta raza no produce alergias”.

“Siempre hay que preguntar al invitado si desea ayuda personal o prefiere guiarse con su perro”

Labraniche. Fotos: ONCE

El proceso de adiestramiento, que dura dos años, tiene varias etapas en las que el can está con familias educadoras y también en la Fundación, recibiendo así formación en socializarse con su entorno, así como un entrenamiento físico para que tenga potencia y agilidad. Se les enseña a reconocer palabras claves como quieto, avanza, escalera, boca del metro…etc. y llegan a comprender un vocabulario de más de 300 palabras”, afirma Tello.

Y, antes de ser unido a una persona, se realizan numerosos exámenes, tanto para el perro como para la persona, estudiando la personalidad de ambos. “No es un proceso fácil, pues los dos tienen que congeniar. Además, cada persona tiene diferentes objetivos en la vida. No es lo mismo un perro que sólo te acompañe, a uno que sepa moverse en el entorno del trabajo, y, otros que te acompañen a la montaña”, concluye el responsable de la ONCE.

Desde la Asociación del Secretariado Profesional de Madrid (ASPM) damos las gracias a Francisco Tello por concedernos esta didáctica entrevista, con la que hemos aprendido a ser secretarias más eficientes.

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