El poder de una conversación

El pasado 22 de septiembre y organizada por ASPM se celebró la conferencia virtual bajo el título “El poder de una conversación” cuyo ponente fue Gregorio (Goyo) Martos.

¿Qué sería de  nosotros si no pudiéramos comunicarnos? ¿O si sólo nos limitáramos a la palabra? ¡Cuántas cosas nos perderíamos!

A veces se nos olvida que una buena comunicación no es solamente lo que verbalizamos, sino también cómo lo hacemos, añadiendo el lenguaje corporal y la entonación más algo que habitualmente pasamos por alto: el contexto. Es fundamental tenerlo en cuenta en toda conversación tanto a nivel personal como empresarial ya que nos ubica y ayuda a obtener el resultado buscado.

El lenguaje aleja o acerca a las personas según el contexto y la percepción de cada uno, según nos explicaba días pasados el experto en liderazgo en servicio Goyo Martos (www.clarkeandpartners.com), a la vez que recomendaba que, sobre todo dentro de un enclave empresarial, toda conversación con nuestro cliente se enfoque desde el positivismo, evitando cualquier argumento que incluya algún tipo de negación, ya que está demostrado que el cerebro no está preparado para registrar una negativa. Basta con insistir en que no pensemos en algo concreto para que sea casi imposible sacárnoslo de la cabeza.

La comunicación debe utilizarse para crear una gran experiencia en el cliente, teniendo en cuenta que el lenguaje crea realidades. Cómo percibimos el mundo que nos rodea determinará esa experiencia según seamos más visuales, auditivos o kinestésicos, e identificar estas características en nuestro interlocutor nos servirá para poder adaptar nuestra comunicación y conectar con la persona que tenemos enfrente.

Según Álvaro González – Alorda (www.emergap.com), toda conversación se basa en dos grandes principios: la argumentación y la empatía. El primero va desde la preparación de esa conversación hasta el mensaje que se quiere entregar. Y la empatía no es nada más (y nada menos) que ponernos en el lugar de la persona que tenemos enfrente para entender su postura ante nuestra argumentación.

Es fundamental mantener la compensación entre estos dos principios para obtener una conversación inspiradora y así evitar una actitud de rechazo, cansancio o enfado de nuestro oyente por abusar más de un aspecto que de otro.

Si sabemos tratarle correctamente podremos darle el servicio que busca y tendremos por siempre un cliente leal.