Cómo afrontan el Covid 19 los miembros de ASPM (actualizado a 26/3/20)

Estamos viviendo unos días de incertidumbre y gran preocupación. Una generación que no conocía una situación tan extraordinaria como ésta, se está topando con desafíos únicos, como es dar el salto de la oficina a su casa y sobrevivir gracias al tele trabajo. Muchos empresarios, guiados por el Gobierno o por la preocupación de sus trabajadores, decidieron echar el cierre a las instalaciones de la empresa y enviar al personal a encerrarse para cumplir con la normativa y evitar la expansión de los contagios del coronavirus, un enemigo microscópico pero letal, hasta que nuestros científicos y la comunidad médica consigan conocer y con ello, defendernos de él.

La Asociación Profesional del Secretariado de Madrid (ASPM), ha querido conocer cómo una profesión tan presencial como es ésta puede estar desarrollando su trabajo desde casa y ha recogido el testimonio de diferentes profesionales de Madrid. Afortunadamente, el alto nivel de profesionalidad, de organización, de tener una mente clara y saber ordenar prioridades ha conseguido que estas trabajadoras estén sacando día a día el trabajo desde su encierro. Y, es más, a pesar de la terrible situación en la que nos encontramos, lo hacen con ingenio y con optimismo.

TESTIMONIOS

Jacinta Giménez y Bedmar

Queridas amigas y compañeras

No he salido de mi confusión, aún no reconozco la situación mentalmente. En pleno siglo XXI con todas las tecnologías que tenemos, el libre mercado, la libre circulación de las personas. Llega este bicho invisible para nosotros, y nos pone a cada uno en nuestro sitio.

De pronto, la familia tiene que convivir durante no se sabe los días, todos en casa. Las empresas, esas que nunca pueden parar nada más que navidad y año nuevo, cierran sus puertas a cal y canto, y de pronto, tengo que enviar al paro a más de 100 personas, en algo que se llama ERE.

Los hospitales y centros de salud, según se puede ver en la tv, parecen una película de ficción, pero no lo es……………………( ) lo que está pasando, es real, y muy doloroso para todos. Los médicos, lloran en los pasillos, las enfermeras, se consuelan entre ellas, y el personal auxiliar, recibiendo ordenes de unos, y de otros.
No saben a veces ni que hacer, ni a quien atender. Van a necesitar ayuda psicológica. Tienes hospitales de campaña, dentro del mismo hospital.
Los enfermos aislados, como es lógico, pero sin la compañía de otro humano, tiene que ser tremendo vivir con la angustia, de estar solo, sin compañía, además de enfermo.

Es de locos, pero esto parece una guerra mundial química, que nos ha pillado de improvisto, y no siendo conscientes de lo que se veía venir.

Nuestros mayores se nos están muriendo, en los sitios que según pensábamos todos, era donde más cómodos y cuidados estarían.
Se están muriendo, otros están muy enfermos,( nos hemos deshumanizado, por la situación en la que nos encontramos) y a la vez somos más humanos y solidarios.
Estas muriendo solos, les están enterrando solos, sin nadie que les pueda acompañar.

Es un mal muy agresivo, se contagia a una velocidad desorbitada, y no sabemos que pasara. Yo, estoy realmente muy preocupada, y muy triste.

Y después de estas pequeñas líneas os comento:

  • que yo estoy trabajando desde casa.
  • Hago la bici 30 minutos
  • Subo y bajo las escaleras 40 veces
  • Procuro no discutir
  • A las 19 horas hemos meditado cada día.
    Si, alguien si quiere unir, me dais el nombre a las 19 horas en punto nos ponemos todos la música y se medita por 20 minutos.
  • A las 20 horas, salimos a la terraza, para aplaudir a todos los efectivos, profesionales que nos están cuidando, y están cuidando a nuestros iguales,
  • Rezo también, leo, veo alguna serie, y hasta a veces cocino y plancho.

Ah, y ahora os he escrito este discurso, que espero no desmerecer al del rey .

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Carmen Carrasco

Soy Carmen secretaria de vocación, tengo 61años y jamás he pasado tanto tiempo en un mismo lugar, ni en mi casa.

Pero ahora mismo es la situación que tengo, por lo tanto, cada día que pasa, me digo “joooo que guay, ya me queda un día menos pa salir”.

Me animo yo solita, “HAZ LO MISMO”, apláudete a ti mismo/a. Claro ya se……e …..imagino que estarás pensando…y está loca!!! ….. pues no …aún no…la verdad es que soy así loca y soy feliz.

Todos necesitamos ese puntito de locura que nos ayuda a afrontar momentos difíciles y es lo que debemos hacer.

Amigo/a ya verás como todo esto nos parecerá un sueño en breve y estaremos todo bien y por supuesto que lo superaremos.

Millón de besos y te mando mi fuerza a todos los que la necesiten……… ah y mis locuras … ja ja

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Lola Yeves

Cuántas veces hemos dicho: ” Cuando tenga tiempo voy a terminar el libro que empecé este verano, voy a limpiar el trastero, voy a volver a tocar ese instrumento, o tengo que hacer esa receta…”

Pues bien, ese tiempo ha llegado! Es verdad que no en las mejores circunstancias, pero ya disponemos de él. Ahora tenemos esa oportunidad, ¿vamos a saber aprovecharla?

He de decir que para los que somos caseros este encierro nos cuesta menos, y lo tomamos con calma, pero si soy sincera creo que la dinámica de dormitorio-salón-cocina-salón-dormitorio puede llegar a ser perjudicial. Entonces pasas al siguiente plan, mentalmente te organizas los días e incluso haces propuestas generales a tu familia, que por el momento quedan en el aire, como por ejemplo organizar una partida de cartas, juego de mesa o bailar una coreografía con esa música que tanto nos gusta.

De repente te das cuenta de que van pasando los días y sí, tienes tiempo, pero resulta que se va tan deprisa como la arena entre los dedos y cuando haces balance del día, ¡no has hecho nada de lo que te has propuesto! ¿Cómo es posible?

Al final descubres que es mejor volver a una disciplina horaria, a una organización del tiempo, porque descanso y ocupación no son antagónicos, además ¡tenemos tiempo! Ahora lo que hace falta es ponerse a ello y llevarlo a cabo.

En casa, cada uno de nosotros, nos hemos organizado para tener las mañanas ocupadas con nuestras tareas propias, clases virtuales desde la universidad, TFG (trabajo fin de grado)… y así disponer, siempre que podamos, de las tardes para actividades en común. Porque, aunque gracias a las tecnologías que nos permiten estar conectados y seguir con nuestra rutina, no sabemos desconectar, corremos el riesgo de aislarnos aún más.

Por ejemplo, ¿qué tal atreverse a preparar un postre casero juntos? Ahora que es tiempo de torrijas , nosotros, mejor dicho, mis hijas se han atrevido a hacerlas. Y les ha gustado tanto la experiencia que se han atrevido a hacer también pestiños. Lo sé, ahora toca pasar a la actividad física. Estamos en ello. Pero, ¡qué gran lugar de reunión la cocina!

Juntos Saldremos Adelante

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José Rus

COMO AFRONTAR, DE MALA MANERA, EL COVID-19
No es fácil, en estos momentos, creo que para nadie, reflejar o expresar de una manera clara la situación que vivimos a diario con esta pandemia. Cada uno manifiesta y con toda la razón del mundo, su personal y variopinta problemática, bien sea laboral, familiar, casera, familiar, etc, sobrellevar este aislamiento surgido tan de repente, nos ha pillado tan de sorpresa que hemos tardamos en encajarlo y, día tras día empezamos a desperezarnos y concienciarnos que esto, no se va a arreglar a corto plazo y que veremos impotentes como el coste de vidas humanas puede ser superior a lo previsto.
A veces, me tengo que aislar de las noticias dramáticas, centrarme en el confinamiento familiar, mi repertorio, mis plantas, mis amigos, no quiero contar muertos, ni afectados, ni oír a los políticos; pero noticias como la publicada hoy día, “priorizar pacientes con más de dos años de esperanza de vida”, me escarba los sentimientos y me eriza la piel. ¿Nos hacemos a la idea que supone esto?. En mi trabajo nunca me encontré con situaciones críticas como existen en los hospitales, como cuando ya no hay respiradores y “alguien” tiene que decidir quien vive y quien tiene que morir.
Que “están colapsados los hospitales”, nos dicen, pues claro, y saber que hay personal sanitario, con su honesto código deontológico en los hombros, que están horas y días, sin poder descansar, desesperados, algunos contagiados y llorando de impotencia. En mi trabajo nunca me fui llorando, ni sufriendo, porque en mi trabajo no dependía el criterio de la vida y de la muerte. Hoy, confinado, en silencio, lloro y sufro.

COMO AFRONTAR, DE BUENA MANERA, EL COVID-19
Para afrontar de buena manera esta pandemia es imprescindible tener terraza.
Sin terraza no me hago a la idea de cómo sobrellevarlo bien.
El aislamiento debe de ser casi total con el mundo exterior, salvo suministro de víveres hay que añadir una excelente salud mental evitando principalmente, por ejemplo: ver noticieros, leer prensa, bloquear Whatsapp a personas pesimistas, escuchar a Sánchez, romper el aislamiento, discutir con la pareja o con la familia y sobre todo no regañar al perro (el que tenga).
Y realizar acciones positivas: ver películas, documentales o series, hablar con la pareja ( si te deja), regar las plantas, tocar la guitarra (el que sepa), tocar la flauta (el que no sepa), hacer ejercicio, bricolaje, trabajos manuales, hablar con los amigos (imprescindible), abonarse a Canal Cocina (también imprescindible), es decir, todo aquello que no nos debilite mentalmente.
La mitad de las cosas, todavía no las he hecho, pero tengo tiempo para afrontarlo, y lo haré, lo prometo.

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M. Luisa Echevarría

Me asomo por la ventana y veo las luces de la noche, las calles están vacías, pero el brillo del amanecer quiere abrirse paso. No le va a costar ningún trabajo, la naturaleza no depende de reales decretos ni normativas sociales. Doy un trago al exquisito café mientras me apuro a recoger las cosas. Miro el reloj de la mesilla, los números parpadean y me apremian. No he puesto la radio, ya se lo que me va a decir. Paso por el baño y me miro en el imperturbable espejo. Ahí estoy yo. La misma que hace una semana. Elijo color de barra de labios dependiendo de la ropa que llevo puesta, tiene que coincidir. Eso es imprescindible. Me lo aplico y ya me siento mejor. Preparada para la jornada laboral que me espera. En la entrada de la casa está el bolso, siempre lleno. Hurgo entre miles de pequeños recordatorios, pero no cojo nada. Me doy la vuelta y dudo donde ponerme. Ayer estuve en la cocina para no molestar al resto de mi familia, pero hoy recuperaré el despacho antes de que alguien se apropie de él. Me lo merezco. Echo una pequeña carrera por el pasillo, sin hacer ruido porque llevo esas acogedoras zapatillas que me regalaron por Navidad. Me instalo en ese centro de mando en el que se ha convertido esa habitación que apenas utilizamos. Ahora es un bien precioso. Hoy es mi día.

En cuanto abro el ordenador, cientos de correos me están esperando. Algunos saltan para hacerse notar. Los regaño y les vuelvo a explicar lo de las prioridades. Ayer tuve que poner freno, porque eso de estar todo el día conectada te lleva a estar todo el día trabajando. El primero que abro es el de mi jefe, por supuesto, para eso soy su ayudante. Y, a partir de ahí, va pasando la mañana a gran velocidad. Hago una parada para desayunar y mientras la tostada, recién preparada y casera, me saluda, pienso por un momento ¿por qué tengo tanto trabajo? ¿dónde quedaron los tiempos en los que una secretaria solo tenía como objetivo atender llamadas y llevar la agenda? Sonrío y un trozo de pan se me cae, pero allí está Ronan, mi fiel perro para recogerlo. Con su mirada me vuelve a preguntar si lo de quedarme en casa es una realidad. Le acaricio su suave pelo y le contesto que no, que todo se va a solucionar. Mientras me limpio la mermelada que se me ha quedado entre los dedos, encuentro la respuesta a esa pregunta que rondaba por mi cabeza. ¿Por qué las secretarias podemos tele trabajar desde casa y gestionar cientos de asuntos? La respuesta es fácil, porque hoy día nuestros objetivos ya no son los mismos, tenemos responsabilidades, criterios, objetivos empresariales, un sin fin de tareas muy diferentes a las del siglo pasado.
El carmín de mis labios ha desaparecido. Normal, han pasado muchas horas. Vuelvo al baño y miro mi pijama rosa. Me aplico el mismo tono y regreso a mi fortaleza. Antes de sentarme me asomo de nuevo a la ventana, ese escaparate social que ahora está vacío, pero que solo es cuestión de tiempo que vuelva a tener color y alegría. Pero con un componente más: sabiduría con humildad.
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M. Antonia Sánchez

Después de una vida tan activa y frenética que hemos tenido todos, nos llega este virus COVID-19 que nos cambia la vida a nivel mundial.

Vivo sola y es difícil asimilar que cuando te levantas todos los días y piensas que no puedes salir de casa, ni ver a tus hijos, ni pasear, ni ir al cine, no hablar con nadie, entonces empiezas a pensar con detenimiento, cosa que no hacías con esa vida tan agitada, y valoras mucho más a tu familia, a tus amigos, oír el trinar de los pájaros, el silencio en la calle, etc…

Aunque sola en casa venceré y soportare esta crisis igual que cuando mi jeje me mandaba algo imposible y al final lo conseguía y él se sorprendía de cómo lo había solucionado, o cuando los hijos te pedían cosas difíciles y hacías todo lo que fuera por dárselo.

Podemos dar gracias que estamos en un mundo en que, con la tecnología, podemos hablar, ver a nietos, hijos, a la familia y amigos que eso estando solita te reconforta mucho, (aunque renunciemos a los besos y abrazos que desearías darles), también tenemos tablas de gimnasia para ayudar a que nuestro cuerpo no sufra tanto las consecuencias.

Me gustaría poder contribuir en esta crisis ayudando a personas más mayores, en hospitales o, de cualquier forma, pero dadas mis características de edad me tengo que QUEDAR EN CASA que es lo que tenemos que hacer toda la población y así contribuir a frenar este horrible virus.

Como dice Albert Einstein LA CREATIVIDAD NACE DE LA AGUSTIA COMO EL DIA NACE DE LA NOCHE OSCURA. ES EN LA CRISIS DONDE NACE LA INVENTIVA, LOS DESCUBRIMIENTOS Y LAS GRANDES ESTRATEGIAS. QUIEN SUPERA LA CRISIS SE SUPERA A SI MISMO SIN QUEDAR “SUPERADO”

Resumiendo, hay que tomarse el COVID-19 con optimismo y creatividad para poder superarlo y lo vamos a conseguir todos unidos.

Por favor QUEDAROS EN CASA.

Un abrazo y espero que pronto podamos vernos y abrazarnos.

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M. Dolores Millán

CÓMO SOBREVIVIR AL AISLAMIENTO SIN MEDIOS TECNOLÓGICOS

Para mí está siendo difícil sobrellevar la situación porque el Estado de Alarma me ha pillado fuera de mi domicilio habitual, pero dentro de la Comunidad de Madrid, debido a un problema que, de momento, no se ha solucionado. Cuando estás acostumbrado a utilizar la tecnología y no dispones de ella…, es que te falta de todo, te encuentras atada de pies y manos.

He leído que mucha gente se organiza el día haciendo diversas actividades. A mí me ha pillado con mis nietos: uno de cuatro años y medio, que es como Daniel El Travieso, y el otro de 9 meses, que es como una bocina, no para de llorar.

En esta situación el día a día es entretenerles de 8 de la mañana hasta aproximadamente las 22 hs.: jugando, leyendo cuentos, meciendo, paseando por la parcela, etc.…; y, cuando finalmente se hace el silencio, resuelves lo más importante y a descansar, para coger fuerzas para el día siguiente.

Así que el día a día es ir, como dice el Cholo: partido a partido, lo que vaya surgiendo cuando surge… pero sin grandes novedades sobre la rutina.

Por tanto, mi reto es sobrevivir a la batalla campal del día a día.
Cuando acabe este aislamiento espero haber completado con éxito otra etapa de mi vida al 100%.

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Contribución anónima

Os voy a hablar sobre el cambio que se ha producido estos días desde que apareció esta enfermedad:

  • Hace años que estaba ya aprobado en mi empresa el teletrabajo, por fin !!!! en marzo se empezaron a realizarlo 17 empleados como piloto. El martes comenzaron los empleados que tenían personas con hijos menores.
  • En la Escuela oficial de idiomas, el martes fue el último día que teníamos clases, se nos comunicó que los días que tuviéramos clase el profesor nos enviaría los deberes que teníamos que hacer. No me aburro ni un poquito.

El mayor problema era ir a trabajar y tener que coger el autobús y el metro en hora punta.

  • Los efectos: El jueves mi marido se encontraba mal con fiebre y tos, pero claro no había forma de comunicar con los servicios médicos. El viernes me tocó a mi. La medicación que tomamos fue la adecuada.

El Viernes, me dijo mi jefe que ya no tenía que ir al trabajo. Ese día tenía que hacerme la infiltración de la rodilla, preferí aplazar. Resistiré, para seguir viviendo

El viernes por la tarde me llamaron del trabajo, me estaban preparando un portátil. En el departamento de informática estaban trabajando durante toda la semana de 8 a 8, bravo por ellos.

El fin de semana, fue tranquilo aprovechando hacer uno poco de la limpieza esa más profunda que tienes pendiente, ese descanso que necesitas, un poquito de manta y peli que apetece de vez en cuando .

El lunes teletrabajo por fin, no pensé que nunca llegaría a disfrutarlo, lo mejor lo rápido que llegó a mi mesa de trabajo!!!!!! (está en mi habitación). No tengo que coger el transporte público!!!!!

Mi hijo en el salón hace teletrabajo y se ha creado su gimnasio particular. Mi hija hace teletrabajo y a descubierto su don que es la pintura de forma autodidacta. Resistiré, para seguir viviendo

A las 20:00 nos avisan los vecinos desde sus terrazas, los aplausos para los sanitarios, termina con un grupo de vecinos con la canción “Resistiré, para seguir viviendo” Mucho ánimo compañeras, además ya estamos en primavera.

Muchos abrazos,

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Pilar Jiménez

¿Alguien se había preguntado alguna vez que íbamos a estar confinados al menos 15 días? Sí, lo veíamos en las noticias lo que pasaba en China pero pensábamos, eso no nos va a ocurrir a nosotros pero el COVID 19 ha ido corriendo y propagándose de un país a otro como la pólvora.

Siempre hemos oído contar a nuestros mayores las situaciones difíciles que pasaron en alguna guerra y ahora henos aquí nosotros, que sin pensarlo nos hemos visto envueltos en esta pandemia, sin estar preparados y desprevenidos.

En aquellos tiempos pasados, nuestros mayores no tenían tantas noticias de las personas que caían en el frente y ahora son ellos los que están en el frente de esta guerra y son los que van cayendo, algunos abandonados en residencias porque nadie se acuerda de ellos y otros porque sus seres queridos no pueden verlos, y los que los tenemos en casa, los protegemos contra viento y marea ante cualquier adversidad que pueda surgir.

En circunstancias graves como ésta, hay algunas personas a las que les sale su vena humanitaria y se brindan a echar una mano a los que lo necesitan, a esas personas solas…

No podemos olvidar a los que se ven involucrados por su trabajo, esas personas que se dedican a la Sanidad, hoy nuestros Héroes, y lo pongo con mayúsculas porque así son grandes, que con su gran vocación sufren en sus propias carnes en el frente, dando palabras de aliento a los que van cayendo.

¡Ojalá que esta pandemia que nos va haciendo caer poco a poco, transforme a la humanidad en seres más solidarios, que se preocupen menos por todo lo material porque esto se desvanece en segundos y que valore más el Amor y la Amistad!

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Gloria Martínez

Buenas tardes:

Me acaban de pedir una pequeña reseña de cómo me organizo en casa para pasar la cuarentena del coronavirus.

Me temo que no os va a gustar lo que opino, porque no es políticamente correcto, pero… es lo que opino y siento disentir del resto de la gente.

Sigo haciendo, más o menos, mi vida normal; pero ahora tengo más tiempo para arreglar la distribución del espacio del armario, o la limpieza profunda de la cocina, o revisar esas películas que nunca encuentro el tiempo para hacerlo….

Pero, no nos engañemos. Es posible que cuando pasen estos días, el armario esté sin tocar, deje la limpieza para cuando venga la asistenta y las películas no las encuentre por casa.

No entiendo el afán por tener todo el tiempo cubierto, cuando muchos fines de semana nos afanamos por NO HACER NADA y mirar a la lámpara, mientras nos tomamos un vermout o hacemos planes para hacernos una escapada a tal o cual sitio.

Me parece fantástico aplaudir a nuestros sanitarios, pero una sola vez. Cuando se vuelve cotidiano, deja de tener sentido y sobre todo efectividad. Nuestro servicio de salud es encomiable, pero también es su obligación y no hay que agradecerlo ad infinitum; como la nuestra es que nuestros jefes estén servidos de todos los informes que sean precisos para su correcta función.

No participo de los mil planes que me sugieren para no aburrirme. ¿Aburrirme? ¿Tenemos tan poca imaginación que podemos aburrirnos? ¿Disponemos de tan pocos recursos propios? ¡Qué pena!.

Yo tuve que pasar 3 meses. Sí, tres meses y sin visitas, en la cama cuando tenía 12 años. No había internet, ni móviles, ni ordenadores, ni tablets…. Ni NADA y aquí estoy. Eso sí, me ayudó a desarrollar un poco más el cerebro para no volverme loca (además los demás podían entrar y salir a voluntad, lo que aún era más doloroso).

Creo que tendríamos que plantearnos que, si estamos en casa es porque estamos vivos, que esta enfermedad es muy puñetera y tremendamente democrática (se lleva a cualquiera) y que luego nos hará más fuertes y seguro que aprenderemos muchísimo de este horrible enclaustramiento.

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Cristina Carrera

Por naturaleza soy bastante positiva e intento siempre sacar el lado bueno de cada situación; se trata de transmitir a mis hijos una actitud de optimismo hacia la vida y hasta ahora creo que lo he conseguido. El problema es que esta situación está poniendo a prueba nuestra capacidad de resiliencia. Lo que peor llevo es tener a mi madre, de 83 años, viviendo sola y sin poder verla; hoy sin ir más lejos he tenido que llevarle comida y se la he tenido que dejar en el descansillo y saludarle de lejos…. Se me partía el alma. Otro tema que me preocupa mucho es el parón en el entrenamiento de Diego en su preparación para los Juegos Olímpicos. Ahí estamos luchando con la Federación Española de Atletismo para conseguir una cinta de correr y que pueda entrenar algo en casa, pero todavía no lo hemos conseguido debido a varias complicaciones logísticas. Por lo demás lo estoy llevando con optimismo y sin agobiarme demasiado.

Mi recomendación más importante es: hay que planificarse el tiempo, aunque luego no puedas seguir el programa a rajatabla, este orden inconscientemente te anima a hacer frente a la jornada.

De lunes a viernes tengo que tele trabajar desde las 7:45 h hasta las 17:30 h, con 1 h para la comida, por lo que a diario me paso media jornada trabajando.

Estas son algunas ideas para pasar la cuarentena:

  • Haz deporte: todos los días nos hemos propuesto hacer algo de deporte en casa porque si no, aparte de gordos, no quiero que me empiece a doler todo el cuerpo. Tenemos una bicicleta estática en la terraza y vamos haciendo turnos para usarla, unos más efusivamente que otros. Algo que he descubierto y que me ha encantado son las clases virtuales de gimnasia de Youtube; puedes entrar en internet a través de la televisión. Mi hija Irene y yo ya hemos probado ya la de Total body, GAP y la más divertida sin duda, la clase de zumba. Eso lo hacemos por la tarde.
  • Aprovecha para ordenar ese armario para el que nunca tienes tiempo, ni ganas.
  • Ordena el trastero. Nunca vas a encontrar un momento mejor, porque ahora no te pierdes ningún otro plan.
  • Aprovecha para cocinar con tus hijos. Yo he enseñado a mi hija a hacer tortilla de patata, aunque no sea mi plato estrella. Hoy nos toca ponernos a hacer galletas, actividad en la que ambas nos estrenamos.
  • Date un baño en la bañera. Adoro bañarme en la bañera, pero nunca tengo tiempo. Ahora es el momento para hacerlo.
  • Procura no “atiborrarte” de noticias sobre coronavirus. Con que leas la prensa u oigas la radio una o dos veces al día es suficiente. Si no el optimismo se irá a pique y no podemos dar “mal ejemplo”
  • Participa en las actividades “Coronavirus” vecinales y conviértelo en una cita especial; la cita de las 20:00 h es fundamental para mostrar nuestro agradecimiento a todos los que nos ayudan (sanitarios, policías, prensa, etc, etc)
  • Retoma algún instrumento musical. Mis hijos también se entretienen mucho con la música. Tenemos varios instrumentos en casa y los dos hermanos se juntan para componer o interpretar canciones conocidas, mientras que los mayores nos dedicamos a preparar comiditas para ir tirando en la larga espera.
  • Disfruta del buen cine. Haz una recopilación de las películas que te gustaría ver y ves dosificándotelas.
  • Lee un buen libro
  • Recupera esos juegos de mesa que tenías abandonados
  • Duerme hasta tarde por las mañanas. Yo sólo lo hago los sábados y los domingos, pero a mis hijos les da las 12 todos los días.
  • No descuides las relaciones sociales, con los amigos y también con la familia. De vez en cuando una video llamada con los amigos también rompe la rutina, y cuando no te apetece peinarte tiramos de teléfono y así también estás más cerca de los tuyos. Si hay abuelos viviendo solos, fundamental el contacto telefónico tanto por la mañana como por la tarde; es bueno hacer turnos en la familia para que cada vez llame uno.

Espero que con esta pequeña crónica os podáis hacer una idea de cómo pasamos estos días la familia García-Carrera, de momento en armonía …. Veremos si podemos decir lo mismo al final del encierro.

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Contribución anónima

ESPERANZA

Es vivir sin saber lo que te espera

Es soñar sin ver estrellas

Es reír sin saber la causa

Es volar sin tener alas

Es oír sin escuchar palabras

Es encontrar a a alguien sin hablar

Es mirar por tu ventana sin ver caras

Es cantar sin que te escuchen

Es bailar sin tu pareja

Es luchar sin recompensa

Es sufrir en solitario

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M. Claudia Londoño

¿Cómo afronto esta situación a la que jamás creí que tendría que hacer frente? Bueno, creo que ni yo ni nadie estábamos preparados para esta catástrofe que además tiene carácter global y por lo tanto no cabe la huida a cualquier parte.

Creo que personalmente he pasado por todas las fases, primero no quise asumir la situación, de ahí pase a la ira (ya sabéis: la culpa es del karma, el gobierno, etc…) a continuación llegó el miedo a lo que les puede pasar a los míos y  a mi misma y en general, digamos que al mundo mundial y finalmente, he alcanzado la aceptación.

Algo que sí he hecho ha sido ser, como buena secretaria, previsora.  En mi casa hace tres semanas que hay lo más importante: mascarillas, guantes y desinfectante.  Hice compra pero sin intención de acumular, solo lo necesario para el mes, como por otra parte, hago siempre.

¿Y ahora qué? Pues pienso que tengo que estar activa y organizada.  Lo que sucede es que a veces esa organización prusiana me cansa y lo dejo todo para mañana, es difícil a veces “aguantar el tipo”.

Finalmente, echo de menos la posibilidad de poder refugiarme como se supone que hizo aquel grupo a las afueras de Florencia en tiempos de la Peste Negra para contar historias eróticas de las que surgió El Decamerón o así al menos nos hizo creer Boccaccio.

¡Ojo, que hablo solo de posibilidad!… que yo soy muy seria.

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Belén Aranda

Hoy quiero contar cómo llevo el confinamiento al que nos vemos todos obligados con motivo del Covid-19.

Para mi es muy duro no poder salir de casa, puesto que soy una persona muy activa que necesita salir a la calle, necesita ver gente y necesita actividad.

Para mi también es muy importante el contacto con la gente, interactuar con mis compañeros …de por si el teletrabajo no me gusta, y ahora me resulta duro.

Cada día paso mis horas de trabajo frente al ordenador pero cada rato me levanto para moverme, no puedo estar sentada sin levantarme durante mucho tiempo seguido. Tengo la gran suerte de vivir en un duplex, por lo que aprovecho para subir y bajar escaleras varias veces al día..como ya he comentado antes, necesito moverme,..actividad.

Por las tardes al finalizar mi jornada laboral aprovecho para realizar actividades físicas..utilizo una bicicleta elíptica y hago unas tablas de ejercicios Hit Cardio..lo voy alternando. De este modo  no sólo me siento bien física sino también mentalmente.

Los fines de semana aprovecho para hacer cosas en casa, como limpiezas más a fondo, ordeno armarios… en fin… zafarranchos de combate varios. También hay momentos de “ocio”: disfruto de series de TV y películas…cierto es que ahora se tiene más tiempo que antes.

Es muy triste vivir un momento así, pero cierto es que también hay noticias positivas, gente que ha estado muy malita  y que finalmente lo ha pasado. Perderemos a mucha gente, pero otros muchos se salvan. Agarrémonos a lo positivo, a que vamos a salir de todo este horror.  Quiero agradecer enormemente el gran esfuerzo que realizan cada día nuestros sanitarios, personal de limpieza, personal que trabaja en supermercados….y todos aquellos profesionales que luchan por hacernos la vida más fácil en estos duros momentos. GRACIAS DE CORAZÓN A TODOS ELLOS..¡¡¡MIL GRACIAS!!!

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Marta Gómez Burgos

“Me encanta la idea de conocer y compartir con mis queridas compañeras y amigas como estamos sobrellevando esta pandemia, creo que debemos intentar elevar el ánimo como sea, ya que las noticias que recibimos son nada halagüeñas y empeorarán con el paso de los días.

Nosotros no tenemos hijos por lo que nuestra vida es más tranquila, en muchas ocasiones se asemeja a los domingos lluviosos que nos permitía estar disfrutando de nuestra casita. Recordar esos días, antes los echábamos de menos y ahora, ¿por que no disfrutarlos así?.

Los días pasan más deprisa de lo que me imaginaba, y quisiera distinguir los días entre semana y los fines de semana:

Entre semana:
Teletrabajo, por lo que comienzo muy tempranito 7,30 y suelo terminar sobre las 17,15 habiendo parado para comer y una minisiesta (ventajas de tener la cama en la habitación contigua, jejeje). Después dependiendo de las ganas que tenga en ese momento, hago alguna cosilla por casa, me pongo a hacer Pilates 25´minutillos viendo algo en la tele, otros días logro hacer 55´de bicicleta, estudio (no siempre) y vemos alguna serie, cuando no hablamos con alguien. A las 20,00 salimos al balcón a aplaudir, no solo a los sanitarios que son increíbles, también a todas aquellas personas que nos permiten poder continuar con nuestra vida en nuestras casas (cada día tiene más ambiente, participa más gente, utilizan luces, ponen música, vamos, se está convirtiendo en un espectáculo muy emotivo). A las 20,15 videollamada por whasapp con la familia, 21,00 cenando 21,30 ver tv y a las 22,30 – 23,00 ya me estoy quedando dormida. Los días vuelan.

Fines de semana:
Levantarme más tarde, estudiar un poquito (no siempre) hacer ejercicio, aperitivo con videollamada para ver amigos, comida, siesta, más llamadas, perrear, … ¿pero cómo se puede haber terminado ya?, jejeje

Coincido con una de nuestras compis, la terraza nos está dando la vida, si hace un día soleado da gusto salir un ratito a escuchar los pájaros y sentir la brisa.

Ánimo y aprovechar el tiempo, realmente es un tesoro, veamos una oportunidad en estos momentos.

Cuidaros muchísimo.

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Susana Llorens

Gracias por esta iniciativa que permitirá compartir nuestros pensamientos y emociones.

Aunque hay momentos duros, por las noticias que nos van llegando no solo de los medios, sino también de familiares o amigos cercanos, intento seguir una rutina diaria que me evada un poco de toda esta pesadilla.

Para mí es muy importante el ejercicio físico diario y la meditación. Afortunadamente en mi empresa hay muchas propuestas e iniciativas en este sentido. Cada día a las 8 a.m nos conectamos para una sesión de yoga consciente y meditación que nos ayuda a afrontar el día. También nos proporcionan un taller de mindfulness que ya habíamos empezado en enero y que ahora seguimos manteniendo en remoto con más ahínco que nunca. A nivel global también nos dan charlas sobre ‘Keep calm and carry on’. El ejercicio físico es otra parte importante. Yo busco en youtube vídeos de aerobic, pilates o estiramientos. Me visto como si fuera al gimnasio y a entrenar!

Todo ayuda, pero también tenemos que poner de nuestra parte, con una actitud positiva que a veces es difícil, pero tenemos que hacer el esfuerzo.

La convivencia con la familia; marido e hijos adolescentes, es un examen diario que afrontar. Hay días que suspendemos y otros que sacamos buena nota. Los padres tenemos que ser ahora un muro donde los hijos adolescentes puedan explotar sus tensiones. Mucha paciencia y que la comunicación entre nosotros sea lo menos violenta posible, con respeto y amabilidad.

Y con el teletrabajo, las tareas de la casa, cocinar, estar con la familia, leer y hacer vídeo llamadas, tengo la agenda bastante llena. Diría que ¡demasiado llena!

Eso no sé si es bueno o malo. Cada una pensará de distinta manera según su forma de ser.

Y cuando viene una mala noticia, pues lloro que también es bueno para liberar la tensión y aliviar el dolor.

¡Mucho ánimo a todas y un beso muy fuerte! ¡Espero y deseo de todo corazón que pronto volvamos a reunirnos y celebrar que hemos vencido!

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Estelle Taillander

Tengo 38 años y llevo ya 1 semana en mi casa-bunker. Tuve la suerte que cuando se inició el confinamiento, estaba con provisiones suficientes y en mi casa, un hogar que en su momento pude adaptar para largos periodos de reclusión por mis problemas de salud (Cáncer, inmunodepresión)… siempre pensé que podría volver a vivir aislada del mundo. Lo que nunca me imaginé fue que en pleno siglo XXI, una sociedad entera como la nuestra podría llegar a vivir confinada en sus hogares por un enemigo que no podemos ni ver.

Los primeros dos días, estuve pendiente de todos los medios: tele, redes sociales, Whatsapp, teléfono, y ahí casi me volví loca… quería saber y entender qué pasaba, qué habíamos hecho mal para llegar adonde hemos llegado…y cuando terminaría… pero eso ya se tiene que dejar para luego, porque ahora tenemos que mirar al frente.

Durante estos 2 días, vi demasiados Fake news (recibí más en 24 horas que en los pasados 24 meses), “Coronabulos” (que se han expandido más rápido que el propio virus) y supuestos remedio caseros (algunos constituyendo hasta un riesgo sanitario), sin hablar de los “testimonios” de las personas que se autoproclaman influencers y que se imaginan que no vemos la tele y nos piden que nos quedemos en casa usando insultos y tacos entre llantos y/o gritos… Y ahí no sé cuál es lo peor: si es que alguien lo haga para tener sus 5 minutos de fama en el medio de una tragedia que se está cobrando miles de vida; o que alguien, cuando recibe mensajes falsos o alarmantes, lo haga viral, reenviándolo a sus contactos sin comprobar si la fuente o los hechos que se dicen son ciertos y sin preguntarse si mandar un video de alguien llorando va a generar ansiedad a quien lo reciba, contribuyendo por su acción sin reflexión al empeoramiento de la alarma social.

Después del primer fin de semana de confinamiento, entendí que me estaba convirtiendo en otra víctima de la infoxicación y se me volvió la cordura a partir del tercer día, cuando silencié los Whatsapps, cambié de canal en el televisor (para poner música y ver los informativos solamente mañana, medio día y noche) y me hice mis listas de cosas que hacer y un planning para seguir organizándome, aunque de manera distinta. En mi Facebook (perfil privado, 53 amigos/familias), solamente publico fotos de mis experimentos culinarios, tal y como siempre he hecho, y he borrado dos comentarios en los cuales narraba mi confinamiento a mis amigos) ¿y por qué?

Porque hace años, un médico me dijo que estaba enferma, que me podría morir… y lloré, lloré desconsolada durante semanas… y no sirvió de nada, porque las lágrimas desahogan pero mientras nos compadecemos, no actuamos. Tenemos derecho a tener bajones, pero no puede ser un estado de ánimo predominante, y más si convivimos con otras personas, puesto que al igual que las risas, las lágrimas también pueden ser contagiosas.

La contención y la extinción de la pandemia del Coronavirus es solamente una batalla, la parte “visible” del iceberg. Si no nos remangamos ahora, nos vamos a estrellar contra una crisis económico-financiera sin precedente por el parón de la mayor parte de las actividades. Nuestra deber es intentar mitigar el impacto que va a tener la falta de actividades en comercios y empresas.

Me sentiría un fraude si me doblegaría ante las dificultades cuando me vendo como secretaria de Alta Dirección, multitarea y con alta resistencia al estrés. Y cumpliendo con la responsabilidad social y cívica de quedarse en casa por nosotros mismos, por nuestras familias y seres queridos y por el bien estar general de nuestra sociedad, podemos hacer mucho: desde el teletrabajo hasta ayudar para tareas de voluntariado, pasando por volver a estrechar estos lazos con nuestro familiares (hablar más a menudo, aunque sea por teléfono, sacar juegos de mesa, etc.).

Así que todos a remangarnos y a hacer lo que podamos con los medios que podamos, porque resistiremos solamente si nos quedamos unidos.

MI PLANNING…

Por mi parte, tuve que adaptar mi trabajo, porque tengo a más personas que dependen de mí (mi marido, autónomo, está lesionado y hasta la mascota se ha puesto enferma con otitis). Me organizo más o menos así de Lunes a Viernes:

7.30-8.45horas: mi único momento egoísta para mi sola, mejor si en la bañera y jugando al móvil, con papel y boli para organizar mi jornada o si me viene una idea genial

8.45-9 horas: preparar desayunos y dar medicinas a mis lesionados

9-14.30 horas: Teletrabajo (sin parar) pero con música para animar un poco

14.30-15.00 : recoger desayuno, cocinar vigilando los mails y si de paso puedo, voy llamando a mis familiares solo para saber si ellos van bien

15.00-15:45: almuerzo con “room service” para mis lesionados

15:45-16: recoger, fregar, dar medicinas… esto parece un mini hospital

16-17.30: teletrabajo (siempre con música)

17.30 –18.30: Actividades para un colectivo de apoyo Social frente al COVID19 (carteles, formularios, protocolos de actuación, etc.) y  tareas para amigos y vecinos (abrir una cuenta online, redactar una carta de reclamación, etc., lo que necesiten).

18.30-19-45: Ir al negocio hostelero de mi marido que no puede moverse, para las tareas de desinfección y limpieza, (con autorización de las autoridades, por supuesto, porque está a 200 m. de casa). De paso recojo las compras en el negocio de al lado (es un ultramarinos): me saca una bolsa de plástico por la puerta trasera ya que no me acerco a nadie (soy inmunodepresiva), pago por transferencia y mando comprobante por whatsapp.

20.00: después de volver a casa y mi ritual se desinfección de manos, envases de productos comprados, ropa: aplausos a la ventana. Tengo que levantar a mi marido que no se lo quiere perder para nada. Aplaudo para darme ánimos, por vosotr@s, por los que tienen que seguir currando, por los enfermos, por mi familia, por los niños  que se quedan, por las personas que se llevó esta pandemia y ha dejado a sus familias sin poder despedirse. Aplaudo porque mientras haya ruido a mi ventana, hay esperanza, hay vida ahí fuera, y hay razones para seguir luchando.

Y después toca: juegos de mesa, estiramientos para mis enfermos y deporte para mí (Cardio, hoop, comba, plancha o fondos, todo vale), medicinas, preparar cena, algún juego de mesa (quien pierde friega los platos.. suelo perder a menudo), recoger…. Y por fin, el descanso.

Con gusto me tumbo en la cama para mirar la película a las 22.00 o de la 22.30 (según el canal), junto con mi marido, pero que nadie me pida que se la cuente, porque me duermo a los 10 minutos… y día tras día, trabajando, cuidando de los nuestros, manteniendo una rutina saludable, y positivismo, saldremos de ésta, porque como ya sabemos aunque todos no  lo tenemos interiorizado: #todosaldrábien.

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Rebeca García Pérez

No importa mi rutina diaria,  ni como he tenido que aprender a ser Virtual Assistant sin ninguna formación, de una multinacional que a día de hoy debe estar al pie del cañon,

He aprendido que esta silenciosa enfermedad, nos ha unido a todos los ciudadanos cuando más se veía venir la ruptura de España. Un país  que estaba  volcado en el egoísmo, y la falta de solidaridad, donde habíamos tenido que crear aplicaciones  para conocer a los vecinos, y donde los gobiernos daban discursos con la mirada puesta en nuestro planeta.

Hoy, no puedo pasear por Madrid, y llevo 3 semanas sin ver a mi familia, amigos y conocidos…   pero resulta que conozco a la vecina de al lado, y veo como todos volvemos a cuidar a quienes lucharon por nosotros; por nuestros derechos y libertades, aunque ahora unos días la guerra invisible nos la esté robando.  Esto va por vosotros abuelos.

Que no se nos olvide cuando todo esto acabe que hemos tenido héroes sin capas, y ángeles de la guarda sin alas  que han cuidado para que la línea de la vida continúe.

Espero más que nunca a aprender: para cuidar, para conservar y para no olvidar la historia de España que comenzamos juntos a escribir hace 10 días. Y sobre todo GRACIAS, a cada uno que lea esto porque no es que seas historia, eres presente, pero sobre todo futuro y debemos luchar cada día por todo lo que hemos ganado ante ti coronavirus: HUMILDAD, AMISTAD, EMPATIA, UNIÓN, FUERZA… JUNTOS PODEMOS SER IMPARABLES.

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Macarena Bellido

Siempre he pensado que si no puedes cambiar una situación lo mejor es adaptarse a ella lo antes posible, y sobre todo no vivir en la queja continua, porque no lleva a ningún  sitio y además agota. A uno mismo y a los demás.

Yo no tengo la suerte de teletrabajar porque mi empresa ha hecho un ERTE, por lo que ahora tengo una cantidad enorme de tiempo libre todos los días, y además vivo sola en un piso pequeño, lo que lo hace todo aún más “interesante”…

De repente me vi invadida por mil planes que, de entrada, todos me apetecían, pero que luego me empezaron a agobiar un poco: que si conciertos, exposiciones, paseos por los museos del mundo, gimnasia, pilates… buff! Era como si tuviera que hacerlo todo sí o sí para aprovechar el tiempo.

Así que, como normalmente yo funciono un poco al revés de la norma… decidí pararme y escuchar. Escucharme a mí.

Estoy haciendo cosas que tenía pendientes hace mucho tiempo, cocinando con calma, leyendo, haciéndome experta en “primera clase de …. para principiantes” y poder decidir luego si me gusta o no, igual que me permito tener un día malo o simplemente no hacer nada productivo, que a veces es igual de necesario.

Pero sobre todo estoy emocionándome con los gestos espontáneos de todo tipo que están saliendo a raíz de esta situación tan infernal y que me calientan el corazón. Son días difíciles para todos, y recibir un mensaje de alguien que hace mucho que se quedó por el camino, esa llamada de “¿cómo lo llevas, que estás solita?”, o recibir un regalo sorpresa para que no se me olvide que aunque esté sola en casa tengo a mucha gente que me cuida y está pensando en mí.

Como mis secres bonitas, que estamos pendientes las unas de las otras para recordarnos que no habrá bicho que pueda con nosotras. Que juntos podemos, y que cuando esto pase tendremos el corazón más grande y los brazos más largos para darnos todos esos abrazos que vamos acumulando estas semanas.

Gracias por estar ahí.

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