Visita al hotel Westin Palace

Última crónica de 2018, la crónica de un presente que nos lleva a un pasado con un gran futuro.

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Según pasamos por esa majestuosa puerta nos adentramos en el pasado de nuestro presente… nos recibe una lámpara majestuosa en forma de palmera y un clima navideño con un gran árbol de Navidad que desprende un aroma intenso y natural…

El rey Alfonso XIII necesita un lugar donde poder acoger a los invitados de su enlace. Para eso nace The Westin Palace… como comienzo de una nueva vida, esa vida de lujo, clase, elegancia y modernidad que nos acompaña en el día de hoy.

 

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Situado en una zona de confluencia social, política y cultural, abre con una modernidad innovadora fuera de su época, rompiendo esquemas en su tiempo con los avances aportados. Un hotel con casi 500 habitaciones con baño incluido en las mismas y una distribución ejemplar para aportar luz y calidez al lugar… y rompiendo con el uso de nuevos materiales, ya que es el primer edificio de la época en usar hormigón armado.

Visitamos de la mano de Stephen (gran anfitrión que nos trasmitió esa calidez y cariño cuidado) sus habitaciones; desde el hall, a la salida de los ascensores, vimos esa elegancia y clase, con acceso controlado por planta y unos amplios pasillos que dan paso a las distintas habitaciones, interiores y exteriores.

Ese mimo del que tanto hablo, lo encontramos en las habitaciones, amplias y con cuidados detalles, con calidez y recogimiento, actualizadas manteniendo esa clase tan característica, “camas celestiales” como ellos las denominan, para salir de allí mucho mejor de como se ha llegado; con baños que combinan la modernidad de un spa y la calidez de un baño clásico.

img-1814Un hotel que a pesar de cambiar su uso a hospital de campaña, casa cuna y sobrevivir a una guerra con todo lo que ello conlleva, sigue guardando y manteniendo ese origen celestial con y para sus clientes. Ese origen nos lo encontramos en la calidez con que nos acoge todo el personal del hotel, esa naturalidad, ese abrigo que desprende el hotel, el cuidado detalle, y el cuidado del cliente.

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Nos ofrecen una tarde maravillosa en su jardín de invierno, sí, jardín, precioso espacio circular, coronado por una espectacular cúpula de cristal de estilo art nouveau, original de 1910, con unas vidrieras que permiten que la luz natural del día atraviese los colores de la misma dando una grandeza increíble al salón, que se complementa con unos tapices en los laterales perfectamente conservados y adaptados al lugar. El espacio está completado con un gran piano de cola donde nos amenizan la tarde con música en directo, junto a una selección variada de bebidas acompañadas con una selección increíble de canapés para celebrar la llegada de la Navidad.

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Junto a esta zona que nos han habilitado para disfrutar al máximo, nos encontramos a un lado el restaurante La Rotonda y justo al otro lado el 1912 Museo Bar, un rincón en el que personajes como Ernest Hemingway y Salvador Dalí se sentaron en alguna de sus mesas, un bar en el que perderse observando todas las antigüedades que se exponen en su vitrinas para hacernos volver a un pasado que siempre le ha acompañado.

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Los rincones tan especiales que acompañan todo su encanto heredado… los tapices, muebles, cuadros y esa vidriera de ensueño que cuantos sueños no guarda… Ese juego de luces que contrasta en todas nuestras fotos, en las que las asociadas deslumbramos… es el mejor regalo para despedir este maravilloso año.

 

 

 

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Muchas gracias a Sophie, Stephen y Gino… a todo el personal que nos acompaño en todo momento y nos hicieron sentir especiales en ese rincón tan especial.

¡¡¡¡¡Feliz Año a todas!!!!

Crónica elaborada por Sonia Fernández