CENA DE NAVIDAD 2018

Pocas semanas quedan para dar por finalizado 2018. Ahora es el momento de echar la vista hacia atrás y ver cómo nos ha ido el año laboralmente. En estos días solemos hacer una valoración de los buenos momentos y de otros, menos buenos. Y que mejor ocasión que la Cena de Navidad de la Asociación del Secretariado Profesional de Madrid para comentarlo y poder compartir nuestros logros y preocupaciones con otras compañeras de profesión.  Hay un refrán que quiero aprovechar para ilustrar la importancia que tiene el colectivo de secretarias en nuestras empresas: Según el refranero popular (y voy a “tunear” el dicho): “¡Detrás de cada gran hombre….. hay una mujer sorprendida!. Bueno pues, detrás de cada gran ejecutivo, hay una secretaria comprometida”. Comprometida con su trabajo, un trabajo que la mayoría de nosotras hemos elegido por vocación.

Es cierto que dentro del organigrama de nuestras empresas, nuestro puesto representa quizás, un pequeño tornillo, pero si este tornillo no está en su sitio y bien puesto, el resto del mecanismo no podría funcionar. De ahí la importancia de nuestro trabajo y de nuestro compromiso.

El pasado jueves 22 de noviembre, nos juntamos en el restaurante Paradis, un nutrido grupo de profesionales de Madrid, representando a un amplio número de empresas de diferentes sectores: banca, ingeniería, medios de comunicación, editoriales, motor, seguridad, cuerpo diplomático, consultoría, ocio, belleza, construcción de aviones, empresas dependientes de ministerios, tecnológicas, comercio y del Gobierno regional.

El restaurante Paradis de la calle Marqués de Cubas fue una buena elección. Es uno de los restaurantes que han apostado por la comida de calidad y natural. Sus productos vienen de sus propias fincas: grandes huertos de donde traen sus verduras y sus frutas, especialmente las manzanas.  Desde el año 1990 están ofreciendo una cocina mediterránea bien elaborada y de las que disfrutan nuestros jefes y, ahora también nosotras.

El menú consistió en varios entrantes, como pan de cristal con tomate, croquetas cuadradas de jamón con sobrasada y la tempura de verduras. En este punto ya todas nos habíamos saludado y habíamos compartido los buenos momentos que durante este año habíamos tenido al coincidir en diferentes actos de la Asociación: viajes, presentaciones, cursos, etc.

El plato principal, a elegir, era merluza de volanta a la plancha con pil pil de yuzu y aroma suave de jalapeños o bien lomo ibérico a la parrilla con chutney de piña y risotto de piñones y calabaza. En esta ocasión el servicio se mostró un poco lento, pero eso sirvió para seguir charlando de nuestras cosas, ahora un poco más personales: hijos, nietos, mascotas, viajes lejanos y de un camarero muy despistado pero muy atractivo.

Mientras degustábamos el segundo plato, algunas de las asistentes a la cena empezamos a notar cierta tensión en el ambiente. Un frío recorrió nuestras espaldas y nos rodeó. El sonido de los cubiertos dejó de oírse. Solo silencio.Pero, tranquilas. Todo quedó aclarado. El motivo de esa sensación vino de la proximidad que teníamos al Congreso de los Diputados. Un lugar que rebosa democracia y que intenta asegurarnos muchos de nuestros derechos, pero que también nos dice nuestros deberes. Una cámara donde los diputados tratan de hacer valer sus propuestas y eso genera estrés. Las discusiones son frecuentes y los encontronazos entre partidos, también. De ahí que, según fuentes parlamentarias, los alrededores del Congreso están expuestos a percibir ese tipo de perturbaciones.

Con el sorteo de productos de Kirenia, una clínica madrileña de medicina y cirugía estética, todas cruzamos los dedos para ser una de las afortunadas en conseguir la bolsita de cremas. Y no es que necesitáramos tratamiento alguno, pues las asistentes estábamos bien guapas por dentro y por fuera, pero un regalito siempre viene muy bien y la ilusión en recibirlo más. Por eso, al llegar al postre, un exquisito crumble de manzana ácida, con canela y helado, todas ya estábamos relajadas y, en esta ocasión visionando cómo será el 2019 y cómo podríamos hacer para que este próximo año sea mejor en todos los aspectos: profesionales, personales e incluso para la Asociación.

  Las agraciadas en el sorteo fueron Marieta Pérez Cadenas y Belén Bonilla.

Con el café es cuando se produce el intercambio generacional. En esta cena navideña coincidimos profesionales de todas las edades, desde las más jóvenes y recién llegadas a las más veteranas y expertas. El hecho de que tengamos compañeras jóvenes significa que la profesión no va a desaparecer como se pronosticó con poca fortuna hace tiempo. Al contrario, la secretaria de hoy día es una figura clave en la empresa y con un alto nivel de formación.  Muchos años han pasado ya desde que algunas de nosotras utilizábamos las máquinas de escribir manuales, en las que para hacer una carta y dejar copia en el archivo, tenías que poner varias hojas y papel carbón. Si te equivocabas estabas perdida. Era imposible borrar. Hoy día, desde nuestro puesto y gracias a las nuevas tecnologías, controlamos todo el proceso laboral.  Internet se hace imprescindible para nuestra profesión.

Y, con la copa de cava, nos miramos y reflexionamos. Mañana tenemos que trabajar y lo más difícil es estar despejadas para hacerlo bien. La velada acabó muy tarde, pero fue estupendo poder coincidir con compañeras de profesión, de poder intercambiar opiniones, de no sentirte como un pez fuera del agua, sino de compartir pecera y desde dentro hacer que la profesión, de la que estamos todas tan orgullosas, sea cada vez más valorada y nuestra figura, solitaria en muchos casos, importante. Todas somos VIP.

La cena ha finalizado. Nos ponemos el abrigo y nos subimos el cuello, fuera hace ya frío. Salimos a la calle y en el silencio de la noche oímos un dulce tintineo que nos es familiar y entrañable ¿será la Navidad?

FELICES FIESTAS

Crónica realizada por Mª LUISA ECHEVARRI