FAMTRYP-ASPM: GIRONA (Octubre 2018) CONOCER GIRONA: NATURALEZA Y GASTRONOMÍA

Echamos una última ojeada a la mesa de la oficina para comprobar que todo se queda ordenado. La semana ha sido intensa y complicada, con cambios de agenda de última hora, nuevos informes, reuniones de larga duración, viajes imprevistos…etc. Cerramos la puerta con sigilo, como para que nada se altere, cuando en realidad ya no hay nadie a nuestro alrededor. Es viernes y todos se han ido ya a sus casas. La semana se nos ha hecho larga, pero solo con pensar en el estupendo fin de semana, organizado por el Patronato de Turismo Costa Brava Girona,  que nos espera, hemos superado todas las trabas y los momentos de desaliento.

Sin embargo, éste fin de semana es para nosotras, que vamos a ser mimadas y bien cuidadas: en Girona.

Ya en el AVE, empezamos a notar que nos alejamos del trabajo, sobre todo porque viajamos en Preferente, como nuestros jefes. Miramos por la ventanilla y vemos pasar a gran velocidad los kilómetros. Todo va quedando atrás, incluso las preocupaciones que siempre nos acompañan, bien impregnadas en nuestro bolso, en nuestro portátil, en nuestro móvil.

Durante esas –casi- cuatro horas, tenemos tiempo para dormitar, para leer, para conocernos e intercambiar opiniones. El equipo de secretarias profesionales, a pesar de ser de diferentes sectores: banca, tecnología, medios de comunicación, cuerpo diplomático… tiene una cosa en común: la empatía y las ganas de pasarlo bien.

Cuando llegamos al hotel donde pasaremos la noche del viernes, quedamos deslumbradas por su lujo. Es el Alàbriga, de cinco hermosas estrellas, que brillan para recibirnos. Se trata de un moderno establecimiento situado en Sant Feliu de Guíxols, en el Baix Empordà mirando a la bahía y la playa de Sant Pol.

Tiene 29 habitaciones, que son apartamentos con terrazas que van desde 30 metros a 160 en los denominados Penthouse, que incluyen un servicio de mayordomía. Lo más bonito y llamativo son los cuartos de baño, decorados con piedras talladas y abrillantadas de diferentes tonos (oro, coral, verde) y las famosas teselas de Bisazza, traídas desde Italia. Un espectáculo para nuestros ojos.

La primera sorpresa gastronómica es la cena en el restaurante Terra del chef catalán Paco Pérez, con 5 estrellas Michelin. Son todos productos frescos de la zona. Es una cocina de autor y vanguardia en la que nada parece lo que es. Me permito mencionar el nombre de algunos de los exquisitos platos que nos sirvieron: Cocktail de Melón, Gofre de Almendras, Carpaccio de Pulpo con Careta de Cerdo, Parmentier de Jamón con Huevo Poché más Panceta Ibérica y aire de Tomillo. Y, de postre, Tronco de Chocolate, Toffee y Topinambur.

Al terminar de cenar, nos pasaron a la enorme biblioteca con la que cuenta el Hotel Alàbriga, lugar en el que se hacen exposiciones de arte y por su espacio bien organizado, encuentros y reuniones de trabajo. Allí tomamos té, café y unos riquísimos bombones.

Sábado de contrastes

Tras un buen desayuno, en la terraza exterior del hotel, nos ofrecieron una sesión de mindfulness en una de las HomeSuites y a cargo de Edgar, que gracias a técnicas de relajación y sonidos harmónicos, pudimos liberarnos de todas nuestras preocupaciones. Si alguna todavía albergaba algún resquicio de inquietud laboral o personal, con esa sesión desapareció del todo. Allí estábamos, en el ático del hotel, con el sol en nuestros rostros y el sonido de las olas irrumpiendo en nuestros sentidos. El olor a pino y el sonido de alguna gaviota completaban este maravilloso momento.

Tras visitar las instalaciones del hotel, con forma de crucero y nombre fenicio, nos llevaron al famoso pueblo de pescadores de Palamós, famoso por sus gambas, de color rojo intenso y con una carne fina y de gran sabor. Vimos el sistema de pesca de la misma (arrastre en una gran fosa marina muy próxima a la población y que sirve de caladero) y pudimos comprender lo duro que es la actividad pesquera, tras visitar el interesante Museo de la Pesca.

A media mañana, con un tiempo soleado espléndido, nos llevan hasta el Valle Bell-lloc a visitar la Bodega Brugarol, un diseño totalmente vanguardista que respeta e integra la propia naturaleza. Realizada bajo tierra, utiliza planchas de acero de corten provenientes de los restos de un buque. El valle, rodeado de viñedos de diferentes uvas: garnatxa, monastrel, cariñena, cabernet…esconde esta interesante obra arquitectónica. A través de unos pasillos sin luz y excavados en la propia roca llegamos hasta la zona de catas, un lugar único donde se pueden hacer también exposiciones de empresa. La luz, siempre cambiante, entra sigilosamente a través de unas pequeñas hendiduras en el techo creando un ambiente exclusivo y lleno de magia. Allí tenemos una pequeña sesión networking con empresarios de Costa Brava Girona Convention Bureau.

Tras este interesante y productivo encuentro, la Masía nos tiene preparada una mesa en el campo, que parece haber salido de una película rodada en la Toscana. Rodeados de viñedos y de bosque y con el mar en el horizonte, compartimos una exquisita comida campestre, cuyos productos eran todos provenientes de la propia finca: tomates y verduras de sus huertas, miel de sus panales, el pan elaborado por ellos, quesos, mermelada de higos y, por supuesto, sus caldos (tinto y blanco) que regaron y alegraron el almuerzo. En un paisaje tan idílico, no solo compartimos mesa y experiencias, sino que alguna se bailó un cha-cha-chá con un empresario, entre postre y postre.

Pero el sábado todavía no había acabado, faltaba instalarse en el Hotel Camiral & PGA Catalunya Resort, también de 5 estrellas. Un establecimiento de lujo situado en un campo de golf de 300 hectáreas. En pleno campo, pero muy cerca de la ciudad de Girona.

Nada más llegar a nuestras confortables habitaciones nos hacen entrega de un regalo de bienvenida: una copa de cristal preciosa con chocolate, con un cup-cake y con unas divertidas galletitas con los logos de nuestras empresas ¿quién se podía comer una cosa tan bonita?

Antes de cenar nos enseñaron todas las instalaciones del hotel, especialmente las grandes salas destinadas a ubicar diferentes tipos de eventos. La cena fue en el restaurante “1744” ubicado en el mismo hotel. Un menú basado en cocina europea, pero con carácter catalán. Mientras degustábamos nuestros platos, el Director, que nos acompañó a la mesa, nos contó cosas realmente interesantes, como el hecho de que esa zona, muy propia para un campo de golf por su alto grado de humedad, tenía al principio una nube de mosquitos, pero que, gracias a su responsable de Medio Ambiente y Mantenimiento, se acabó con ella, utilizando “pequeños hoteles para murciélagos” que se comen los mosquitos y son totalmente inofensivos. La velada fue divertida y entretenida. Pero habíamos tenido un día intenso y necesitábamos descansar para el domingo.

Todas dormimos como bebés en nuestras confortables camas. Las habitaciones estaban orientadas hacia la piscina, rodeada de bosques y extensas praderas de hierba. Por eso, al despertarnos lo primero que hicimos fue salir a las terrazas para impregnarnos del aire puro que allí se respiraba y de la inmensa paz del campo. Después, desayunamos con ganas para tener las fuerzas necesarias para todo lo que teníamos que recorrer esa mañana.

Domingo urbano

El día había amanecido lluvioso, pero gracias a nuestra compañera Carmen y sus rezos, las nubes fueron abriéndose y un tímido sol nos acompañó durante nuestra visita al extraordinario Auditorio y Palacio de Congresos de la Ciudad de Girona, un centro realmente magnífico, donde se ha cuidado el más mínimo detalle, desde la acústica a las infraestructuras necesarias tanto para grandes congresos como para reuniones de trabajo. Con olor a madera recién cortada fuimos visitando los tres grandes auditorios (con una capacidad de 178, 362 y 1.176 personas) y el resto de las salas. La terraza de 400 metros cuadrados, situada frente al río Güell y la Devesa, un parque urbano de infinitas dimensiones, es otro de los lugares del Palau para poder realizar cócteles y celebraciones.

Ya empezábamos a tener un poco de hambre, sobre todo en pensar en lo que íbamos a degustar en el restaurante Atempo del famoso chef Jordi Cruz, pero todavía nos quedaba la visita a la parte antigua de la ciudad de Girona, que gracias a nuestra guía particular la hicimos en un tiempo récord y exprés. Visitamos el monasterio benedictino de Sant Pere de Galligants y Sant Nicolau, hoy sede del museo arqueológico. Un conjunto románico donde se respiraba espiritualidad, pero muy original para celebrar almuerzos privados o de empresa.

Desde allí paseamos por las calles empedradas de la catedral, con una mezcla de estilos: desde sus comienzos en el románico, pasando por el barroco y finalizada en época gótica. Entramos en los Baños Árabes, donde tuvimos la oportunidad de conocer el sistema que tenían los romanos para calentar el agua y que ésta circulara por diferentes estancias a distinta temperatura. Visitamos el Barrio Judío, un laberinto de estrechas calles donde todavía se respira un ambiente medieval. Por un momento nuestra imaginación nos hizo ver a Jon Nieve, Sansa Stark y Tyrion Lannister, paseando por esas mismas calles que fueron escenario de “Juego de Tronos”.

Y, con toda la pena del corazón, nos despedimos de nuestra guía en uno de los puentes que atraviesa el río Onyar, desde donde observamos con interés las pintorescas casas cuyas fachadas están pintadas de vivos y atrevidos colores.

La Fortalesa nos estaba esperando y también el fin del viaje.

Por una carretera sinuosa llegamos a la montaña de Sant Julià de Ramis, donde se encuentra La Fortalesa, una antigua fortaleza militar reconvertida en un proyecto cultural respetuoso con el medio ambiente y que engloba tres centros: el DOR Museum, el Hotel Sants Metges y el restaurante Atempo.

La vista desde allí es espectacular, por un lado divisamos los Pirineos y por el otro la Costa Brava, junto con las llanuras del Gironès y El Empordà. Es un lugar privilegiado tanto para el disfrute personal como para realizar todo tipo de actos profesionales, pues tanto el hotel como el museo disponen de salas especiales para realizar eventos, como es el caso de La Cúpula, una gran sala diáfana cuya cubierta está realizada con la piedra de la propia roca que se excavó para ello. Un lugar impresionante.

Con la cuenta atrás en marcha, solo podemos visitar algunas salas del DOR Museum, dedicado a la joyería y las acogedoras habitaciones del Sants Metges Hotel. Pero como “el AVE no espera”, tras la breve pero interesante visita, nos dirigimos expectantes al restaurante Atempo, con el fin de poder conocer personalmente al famoso chef Jordi Cruz y probar su exquisita carta.

Gracias a la organización del FamTryp-ASPM de Girona, al llegar al restaurante ya lo tenían todo preparado para que pudiéramos llegar a tiempo a la estación del tren, menos conocer al chef, que casualmente nos dijeron, que ese día no estaba. Así que, sin perder la moral ni el hambre, nos hicimos unas fotos con una imagen del cocinero, así como una de todo el grupo con el responsable de cocina que estaba en ese momento en los fogones de Atempo y que, realmente, fue quien nos dio bien de comer. Elegimos comida a la carta y coincidimos en lo exquisito y fresco que estaba todo: verduras al horno, arroz, pescado fresco, mejillones, carne a la plancha y los postres, muy en la línea vanguardista de ese tipo de cocina.

Con el buen sabor en la boca, nos despedimos de todos nuestros nuevos amigos, subimos al minibús y llegamos a tiempo a la estación, cargadas con nuestros troles, bolsas y maletas, llenas de recuerdos y de buenos momentos.

El FamTryp-ASPM de Girona había sido todo un éxito, tanto por la organización como por lo interesante de los lugares visitados, sin olvidar el cariño que todos los colaboradores tuvieron con nosotras. Nos mimaron, nos cuidaron y pusieron todo lo bueno de sí mismos para hacernos sentir como en casa. Y lo consiguieron. Gracias.

Lunes por la mañana: Suena el despertador y soy incapaz de apagarlo, no quiero despertarme, estoy teniendo un sueño muy bonito y me agarro a él con fuerza, sabiendo que en cuanto me despierte todo quedará olvidado entre los pliegues de las sábanas. El reloj es impasible y continúa sonando. Abro un poco los ojos y la oscuridad me recibe con pesadumbre. Ya estoy despierta y miro por la ventana de la habitación en busca de consuelo. El sueño se va desvaneciendo, pero todavía recuerdo algo: me encontraba de viaje en Girona, una ciudad a la que nunca había ido. Estaba con un grupo de amigas y nos llevaban a unos hoteles extraordinarios, de 5 estrellas. Comíamos en restaurantes de autor, en una masía rodeadas de viñedos……..”

Estupenda crónica de M. Luisa Echevarría

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Finalmente, os invitamos a ver el video elaborado por nuestra compañera Sonia Galindo